Biblioteca Municipal de Sabana de La Mar, orgulloso baluarte para sus residentes

SABANA DE LA MAR. Residentes de la comunidad de Sabana de La Mar, ubicada en la provincia de Hato Mayor, cuentan con una biblioteca abierta a la comunidad, con el fin de fomentar la educación y específicamente la disciplina en la lectura que ha brindado sus servicios por más de 20 años.

Su fundador fue Félix de La Rosa, antiguo profesor de matemáticas de la misma comunidad, quien luego de adherirse a la gestión de recursos humanos de la Junta Municipal de la localidad, ha procurado incentivar su mantenimiento. “Ningún pueblo ha tenido una biblioteca hecha por el pueblo.

Esto era el orgullo de Sabana de La Mar”, expresó De la Rosa sobre el proyecto, que fue impulsado en sus inicios por el Distrito Educativo del municipio, cuando entonces la institución pública dedicada a fines educativos operaba con el nombre de Secretaría de Estado de Educación, hoy conocida como el Ministerio de Educación de la República Dominicana (Minerd).

Agregó que, aunque la biblioteca ya no es lo mismo que era al momento de comenzar, por las diferentes manos por las que ha estado, en la actualidad se procura mantenerla e impulsar su modernización con las donaciones de computadoras y servicios de internet, de manera que puedan contar con un servicio más completo y acorde con las innovaciones digitales de la época.

Origen de la biblioteca De La Rosa explica que todo empezó con un concurso para maestros bibliotecarios alrededor del año 1995, de donde regresó con únicamente dos libros para comenzar una biblioteca comunitaria, reto que les instó a buscar ayuda de autoridades locales con el fin de hacer germinar el proyecto, ya que para el momento la institución pública competente para el caso no tenía los recursos para costearlo.

De ahí a que el senador de entonces, Miguel Andrés Berroa, colaborara con la renta de un local por lo menos durante el primer año. Sin embargo los logros obtenidos fueron arrastrados por el huracán George del año 1998, que con vientos de hasta 200 kilómetros por hora y olas de más de 12 pies de altura, les destruyó el techo de su establecimiento, lo que provocó como el gran parte del país inundaciones y daños a sus libros.

Nancy González / [email protected]

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