Bateyes de San Pedro de Macorís, entre abusos y la agonía callada de sus habitantes

San Pedro de Macorís. – La provincia de San Pedro de Macorís cuenta con la cuarta parte de los bateyes que tiene la República Dominicana, según estadísticas de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que trabajan en estos bastiones marcados principalmente por la pobreza.

Estas ONG han podido determinar que en país la cantidad de bateyes ronda los 425, y de ellos 238 pertenecen al Consejo Estatal del Azúcar (CEA) y 186 son privados. La realidad es que no está bien definida la cantidad de bateyes que hay en el país, y cuántas personas viven en cada uno de ellos.

En el caso de los bateyes de San Pedro de Macorís, específicamente los que están ubicados en las cercanías de lo que era antes el Ingenio Santa Fe, la falta de empleos los ha llevado a vivir en medio de una espantosa miseria.

Localizados en el Municipio Ramón Santana, batey Nuevo; La Barza; La Cubana; y Monte Cristi, esos bateyes forman parte de ese cordón de poblados que se ven sumergidos en la desesperanza. Y es que unos 20 años atrás las puertas del Ingenio Santa Fe fueron cerradas durante el primer mandato del ex presidente Leonel Fernández, (1996-2000), lo que acentuó las precariedades en esos asentamientos.

Específicamente, en el batey La Barza sus habitantes subsisten de la construcción, mientras que otros viajan a la ciudad de San Pedro a laborar en zonas francas. Un caso de los tantos que se repite en esa localidad es el de Nancy Yan, quien junto a sus tres hijos y esposo vive en una pequeña casa de zinc gastado y corroído.

Se sustentan de lo que su marido obtiene al trabajar en la construcción de casas en localidades cercanas. La Barza, así como La Cubana, Batey Nuevo y otros más son llamados bateyes públicos, pues en un momento pertenecieron al CEA, pero con el paso del tiempo sus moradores se han quedado con esas tierras.

Son llamados bateyes públicos los que desde sus inicios están ligados a la industria azucarera estatal, regenteados por el CEA. Y los privados son los que forman parte de alguna compañía de capital privado, como es el Central Romana Corporation.

De las provincias del país, San Pedro de Macorís encabeza la lista entre las que tienen la mayor cantidad de bateyes. Les siguen El Seibo y Monte Plata. Otras con un buen número de estos asentamientos son Peravia, Independencia, Sánchez Ramírez y Valverde.

Así transcurren los días

Unidad de Atención Primaria (UNAP) ubicada en el batey Monte Cristi.

Cada batey de San Pedro cuenta con una escuela rural, en la que los niños de esas comunidades asisten a recibir docencia. En bateyes como Cosuelito, que tienen un gran número de habitantes, hay un centro educativo de mayor capacidad.

Para los temas relacionados a la salud, los residentes de los bateyes La Barza, La Cubana y batey Nuevo asisten a una Unidad de Atención Primaria (UNAP) ubicada en el batey Monte Cristi, que es el de mayor tamaño entre los antes mencionados, y cuenta con una población de 2,014 habitantes.

A la UNAP del batey Monte Cristi van entre 20 y 25 pacientes, diariamente. Esta Unidad de construyó hace poco más de 13 años. Los casos que requieren de mayor atención se trasladan al hospital ubicado en el Municipio Ramón Santana. Las principales afecciones que son atendidas en la UNAP de este batey, según explicó la médico de ese centro de salud, son la hipertensión arterial, diabetes y procesos gripales.

Otros bateyes, como Olivares, San Felipe, La Carretera y Bomba I y II, también se atienden en esta UNAP. En estas comunidades, que han crecido de forma desorganizada alrededor de los cañaverales, viven personas que tienen entre 40 y 60 años de haberse establecido allí.

Cabe destacar que el mayor porcentaje de quienes hacen vida en estas localidades son haitianos o de descendencia haitiana, mientras que una baja cantidad de dominicanos viven en esos asentamientos.

El caso de Aleida Domínguez no es distinto. Ella es dominicana, pero vive en batey Nuevo desde hace 44 años. Llegó a residir en ese lugar a los 11 años de edad. Domínguez explicó que en batey Nuevo hay cerca de 60 casas. También mencionó que quienes no trabajan en la construcción, entonces laboran en una organización que tiene presencia en ese batey, llamada Hogar Mis Pequeños Hermanos, un lugar de acogida para niños huérfanos.

El Hogar Mis Pequeños Hermanos es patrocinado por la Compañía de Electricidad de San Pedro de Macorís (CESPM); la Fundación Mapfre; Manos de Grupo Piñero; Mapfre Seguros; Humano Seguros; Internactional Womens Club de Santo Domingo; DRL Manufacturing; Martí y Mediterranean Shipping Comany.

En los bateyes de San Pedro de Macorís trabajan un sinnúmero de fundaciones y ONG, entre ellas Save the Children; la Asociación Scalabriniana al Servicio de la Movilidad Humana (Ascala); el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y otras más.

Mejor panorama, pero no muy alentador

En los bateyes Consuelito y Alejandro Bass, del Municipio Consuelo, el panorama parece diferente, pues allí viven del corte de la caña de azúcar para el Ingenio Alcoholes Finos Dominicanos (AFD), establecido ahí desde el año 2010.

Andrés Mayrthil.

Andrés Mayrthil, quien tiene 69 años, narra una historia triste. Él ha trabajado toda su vida en el corte de caña, y a raíz de una enfermedad tuvo que dejarlo por un tiempo, y luego dedicarse a cultivar la caña y a echarle herbicida, lo que le produjo malestares que casi lo llevan a la muerte.

Mayrthil estuvo durante la temporada del corte de caña del año pasado, y este año se volverá a inscribir. Sus ojos se aguaron al hablar del pago que recibe por toneladas de caña cortada.

Explicó que le pagan alrededor de mil pesos por cada cinco toneladas de caña. Otros trabajadores de la zafra dijeron que por cada tonelada se les paga 160 pesos.

Los residentes de esos bateyes subsisten del trabajo en la planta de AFD, mientras que los otros cortan la caña que se usa como materia prima para la fabricación de los alcoholes.

La realidad es que el panorama en el batey Consuelito no es muy alentador, pues allí sus moradores dicen carecer de casas dignas; baños apropiados y un centro de salud donde ir a atenderse.

Emmanuel Luis, vive del corte de caña desde hace unos 20 años. Él vive junto a su familia en el batey Consuelito. Agustín Pie, otro cortador de caña, nacido en 1965 tiene desde 1978.

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