Alta contaminación del río Higuamo pone en riesgo la vida de quienes habitan su entorno

San Pedro de Macorís.- El factor ambiental indudablemente incide sobre la salud humana, pues la forma en que se afectan los recursos naturales puede poner en riesgo la calidad de vida de las personas, sobre todo si dependen de ellos de manera directa.

En los alrededores del río Higuamo, próximo a la desembocadura, en San Pedro de Macorís, existen asentamientos establecidos desde hace varios años, sin contar con una debida planificación. Además, las industrias alrededor de este afluente descargan sobre el mismo sus desechos tóxicos, incidiendo sobre las aguas y manglares.

El río Higuamo, debido a las actividades industriales que se localizan en sus márgenes, y a la existencia de asentamientos humanos que vierten altos volúmenes de aguas negras y pluviales, se ha definido como uno de los afluentes más contaminados del país.

Un informe elaborado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, en sus siglas en inglés) y del Instituto Dominicano de Desarrollo Integral (IDDI), denominado “Diagnóstico socioeconómico y ambiental de San Pedro de Macorís», sostiene que el río recorre aproximadamente 2,300 metros de la ciudad, en dirección Norte–Sur, provocando una serie de sistemas contaminantes que afectan de manera directa al Higuamo, impactando gravemente en la biodiversidad de la zona y la calidad del agua de sus acuíferos.

Dado que los barrios no son homogéneos, y en particular los individuos que pertenecen a estos asentamientos, estos pueden presentar diferentes grados de vulnerabilidad.

El informe señala que la vulnerabilidad biofísica es importante para la subsistencia de los comunitarios de escasos recursos que dependen directamente del ecosistema. La biodiversidad es importante para la agricultura, los manglares y la pesca, a la vez que el agua dulce y los ecosistemas de la zona, abastecen en una amplia gama de bienes y servicios ecosistémicos a los habitantes de los barrios, incluyendo el suministro y regulación de las cuencas y la calidad del agua.

“A menudo, los habitantes de escasos recursos son especialmente dependientes de estos bienes y servicios. La vulnerabilidad biofísica significa vulnerabilidad humana y/o de subsistencia para los habitantes de los barrios seleccionados. Estos barrios están expuesto a una vulnerabilidad significativa que se ve afectada por el cambio climático, pues fueron desarrollados en áreas de humedales y manglares a orillas del río Higuamo”, sostiene la investigación.

El ecosistema que comparten los barrios periféricos al Higuamo es frágil, por la degradación que está sufriendo la zona durante los últimos años debido a la tala de árboles.

Toda esta situación ambiental, que también incide sobre la calidad de vida de los moradores que tienen sus asentamientos a las orillas del Higuamo, es reconocida por la propia Alcaldía de San de Pedro de Macorís.

En el Plan Municipal de Desarrollo de esta localidad, correspondiente al periodo 2013-2016, el cabildo reconoce que existen problemas serios de orden natural y que directamente involucran a los ciudadanos.

El plan señala que en el municipio existe “contaminación de los ríos, arroyos y cañadas, de playas y/o recursos marítimos” y subraya que “las principales causas de este problema, en el caso de los ríos, es la contaminación que generan las industrias que están colocadas en la rivera, al verter sus residuos en el mismo”.

Descuido

Para el biólogo y coordinador ambiental de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Luís Carvajal, descuidar la preservación de los recursos naturales es dejar desprotegida a la población, pues, a su juicio, una playa, un río y un ambiente sano demuestran que hay personas con calidad de vida.

“Todo el mundo sabe que el río Higuamo presenta un alto grado de contaminación por todos esos vertidos que descargan industrias y asentamientos, situación que además crea las condiciones para enfermedades como dengue, zika, escabiosis, entre otras”, explicó Carvajal.

En tal sentido, propuso la creación de una comisión multisectorial que se dedique a implementar un plan que restaure las zonas afectadas del afluente, pero que también garantice la asistencia a cientos de personas que viven a las orillas del Higuamo.

“La gente de allí, duerme, prepara sus alimentos, comen y crían en medio de aguas que son tóxicas y eso es sumamente grave, porque están poniendo en riesgo sus vidas”, manifestó el experto.

Eleuterio Martínez, ingeniero forestal con especialidad en Ecología y Áreas Protegidas, Planificación Ambiental de Manejo de Áreas Silvestres Protegidas y Gestión de Proyectos Ambientales, alertó que aunque mucho o poco se reporten casos de insalubridad en las comunidades que bordean el río Higuamo, las autoridades no pueden seguir indiferentes ante esta situación.

“Toda este problema es fruto de la falta de ordenamiento territorial y orden. La Ley 64-00 de Medio Ambiente es bastante clara, pues prohíbe expresamente el vertido de desechos sobre cuerpos de agua y vegetación frágil como manglares. Nunca se debió dejar que se construyeran viviendas pegadas a las faldas de este afluente”, indicó.

Martínez destacó que desde hace varios años, organizaciones defensoras del medio ambiente, diputados y expertos en las áreas de salud, han alertado sobre la contaminación del río y sus implicaciones para la vida de las personas.

En el año 2011, el entonces presidente de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, Franklin Peña, consideró necesario resolver las condiciones de insalubridad de las familias que residen en ambas márgenes del río Higuamo, donde viven a expensas de los altos niveles de contaminación que existe en el lugar.

En esa oportunidad, dijo que las causas que provocaron la presencia del cólera en los barrios Blanco, Canta La Rana, El Hoyo y La Punta Pescadora, tienen su origen en la contaminación que existe en toda esa área y por tal razón, dirigió una comunicación a los Ministerios de Medio Ambiente, Obras Públicas y Salud Pública, expresándoles el estado de insalubridad en que viven decenas de familias de esos barrios.

Luego de esa inspección que en ese momento se hizo enviaron las conclusiones al Ministerio de Salud, con remisión al entonces presidente de la República, Leonel Fernández, vía el presidente de la Cámara de Diputados.

La directora provincial de Salud en San Pedro de Macorís, Dercy Reyes, al ser consultada sobre casos de enfermedades en alrededores del afluente, aseguró, sin embargo, que no han atendido a ciudadanos con afecciones de ningún tipo y que incluso la instancia que dirige está ubicada muy cerca del Higuamo.

El río

El río Higuamo tiene su nacimiento en territorio de la República Dominicana, cerca de la sección Mango Limpio perteneciente al municipio Bayaguana, provincia Monte Plata, con aproximadamente 68.185 km de longitud y constituye la más extensa de la región Este y la sexta a nivel nacional.

Abarca áreas de los municipios de Los Llanos, Consuelo, Quisqueya y Guayacanes de la provincia San Pedro de Macorís. Geográficamente se ubica entre las coordenadas 18°25’53.367″N y 18°53’55.176″N latitud norte y 69°10’48.538″W, 69°29’39.046″W longitud oeste.

Entre las cuencas colindantes hacia la parte norte está la del río Barracote, y el río Yabón al sur la cuenca Costera San Pedro y el mar Caribe, al este la cuenca río Soco y al oeste la cuenca del río Brujuelas.

El río Higuamo posee un potencial natural extraordinario, como varios tipos de suelos, rocas, flora y fauna y en su desembocadura, que es en la parte oeste, justo la que da con el malecón de San Pedro de Macorís, hay una pequeña área de Bosque Húmedo de Transición a Bosque Seco Subtropical.

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