ALGO MÁS QUE PALABRAS / Viajemos al corazón 2/2

Víctor Corcoba Herrero.

VÍCTOR CORCOBA HERRERO / [email protected]

Al fin y al cabo, estamos llamados a ser cooperantes unos de otros. Ese afán cooperativista quizás tengamos que alentarlo mucho más. Ahí está el empleo cooperativo que tiende a ser más sostenible con el tiempo, y a mostrar una brecha más pequeña en las ganancias entre las posiciones más altas y más bajas.

O ese profesional cooperante que trabaja en un país en desarrollo, tanto en el ámbito del progreso como de la ayuda humanitaria. Quizás lo esencial, por tanto, sea que el gran movimiento de personas se encamine a reconocerse primero, para luego tender puentes de unión, que aviven las sendas de concordia.

Desde luego, no hay mejor tránsito por este planeta que la transparencia en todo, si en verdad queremos actuar armónicamente entre la humanidad y la naturaleza, a través de nuevos impulsos cooperantes, pues si vital es rescatar al planeta, también es transcendente liberar a todo ser humano y dignificarlo.

Sólo a través de ese viaje a la benevolencia ciudadana, podremos mirar hacia el futuro, y repensar sobre nuestro porvenir, máxime en un momento en que todos los días hay un niño migrante muerto o desaparecido. Por eso, es tiempo de acciones contundentes y conjuntas, de darnos una nueva oportunidad y de reunirnos para hablar del mañana, no del ayer que ya es pasado, y este pretérito no mueve ruedas de molino.

Por otra parte, no trunquemos jamás los caminos del sueño, dejemos que el tiempo nos injerte seguridad y paciencia. Aun así, equivocados, tenemos derecho a levantar la cabeza y a volver a empezar con esa apasionante gira por la subsistencia, porque nadie tiene derecho a robarte el anhelo de ser uno mismo.

Las ganas de vivir y experimentar son de cada cual y nadie puede hacerlo por otro. En consecuencia, en ese paseo por la tierra que hemos de realizar todos, los mismos pasos han de ser un estímulo poético, que inspire a otros una imborrable huella en este mundo, ese rastro único que sólo un ser humano podrá ofrecer, tras resistir las patologías del individualismo consumista y superficial, el espíritu corrupto que nos invade y que nos deja totalmente aletargados.

Despertemos. Toca desterrar la indiferencia. Necesitamos llevar a buen término lo cohabitado, nuestro particular andar, el crecimiento personal como camino, de haber vivido y dejado vivir.

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