Acuarela: Traslado inhumano

Acuarela: Traslado inhumano

Génesis Pache / [email protected]orabavaro.com

 

Un derecho es una condición inherente de un ser humano. La forma en que se trata a una persona está ligada de manera intrínseca a su posición de individuo y eso está más que establecido en los distintos convenios consensuados a través de la historia.

Por principio, todo ser humano tiene derecho a un trato justo. Y así lo establece el artículo número 5 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”.

Hago este preámbulo, porque para mi sorpresa, hace unos días, mientras me encontraba en un lugar pude observar la forma en la que algunos presos eran trasladados, imagino que a Higüey, debido a que en Verón-Punta Cana no hay una cárcel preventiva.

Mi asombro fue tal cuando vi que varios policías de la Dirección Central de Investigaciones Criminales (Dicrim) intentaban entrar a esos privados de libertad en el baúl de una jeepeta blanca.

Los agentes de la Dicrim estaban realizando ese acto frente a un destacamento de Verón-Punta Cana. Los prisioneros eran tres hombres, quienes tenían sus manos esposadas.

En principio, intentaron entrar a dos de los detenidos en el baúl, pero cuando se percataron de que no cabían, solo dejaron a uno y los dos restantes los sentaron dentro del vehículo.

Hago mención de este caso, porque me parece inhumana la forma en que los detenidos son trasladados desde una comisaria a otra. He visto ocasiones en las que policías se suben con presos en los autobuses públicos.

Las personas privadas de su libertad por la comisión de algún delito también tienen derecho a ser tratadas con dignidad, indistintamente de lo atroz que haya sido su crimen. Eso sin contar que, en algunos casos, esos internos son hasta inocentes de lo que se les acusa.
Los seres humanos tienen derecho a un trato justo, digno y respetuoso. Esto así, por el simple hecho de ser seres humanos.

 

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