200 toneladas diarias de basura sin manejo técnico, la sentencia a muerte para Jobo Dulce

Higüey. – En el vertedero del Ayuntamiento de esta ciudad la basura se descompone al aire libre, aunque la mayoría de veces es quemada por los buzos o empleados de la municipalidad, cuando se hace necesario hacer espacio para lanzar más desechos.

Así es el manejo del destino final de unas 200 toneladas de basura al día que se producen en Higüey, a pesar del daño ambiental que el humo blanquecino produce a los humanos y a la atmósfera.

Desde hace unas dos décadas, las autoridades municipales de Higüey depositan la basura en la comunidad de Jobo Dulce, a orilla de la Autovía del Coral, en violación a la Ley General de Salud (42-01), la

Waldys Tveras
Waldys Tveras, municipalista.

Ley de Medio Ambiente (64-00) y la Ley 176-07, sobre el Distrito Nacional y los Municipios.

Para el experto en asuntos municipales, Waldys Taveras, los dos principales lugares de la provincia La Altagracia donde se deposita basura, en Guiri-Gui, en Verón-Punta Cana, y en Jobo Dulce, en Higüey, no son vertederos, sino botaderos de desechos sólidos a cielo abierto, porque los vertederos son lugares en donde técnicos tienen el control del destino de los desperdicios.

Describe la situación como grave, por la gran cantidad de lixiviado que se produce cuando el agua hace contacto con materiales en descomposición, contaminando el subsuelo, que en llanuras como las de esta provincia, en donde hay poca retención, este líquido puede terminar en el mar o en las fuentes acuíferas.

Taveras advierte que el manejo incorrecto de la basura puede hacer colapsar el turismo de esta comunidad, porque el lixiviado produce una lava que genera infecciones que pueden tener bacterias, que a las vez enferman a las personas.

Taveras, también ex regidor del Distrito Nacional, calificó como irresponsabilidad de la Alcaldía de Higüey tener el botadero de basura a cielo abierto en las proximidades de la Autovía del Coral, por donde cruzan miles de turistas. Igualmente, a menos de un kilómetro del batey La Matilla, en donde expertos han establecido que se encuentra una de las fuentes de agua más importantes del Caribe, y donde se encuentran los pozos que suplen la mayor parte de agua que se consume en Higüey.

Propone que el Gobierno destine los recursos económicos necesarios para que los ministerios de Obras Públicas, Medio Ambiente, Turismo, y el Ayuntamiento local enfrenten con carácter de urgencia la situación, antes de que se constituya en una emergencia ambiental.

Advierte que en el entorno de los vertederos como el de Jobo Dulce se respira aire contaminado, como el gas metano, por la quema de plásticos, cartón y aluminio.

Waldys Taveras explicó que la situación es tan grave, que en un plazo de al menos cinco años el turismo en esta ciudad podría colapsar, si los desechos que se producen no son manejados adecuadamente, y dijo que será responsabilidad de las autoridades municipales y ambientales.

A juicio del experto municipalista, la solución a este mal es un relleno sanitario inter-municipal, que se podría construir si se destina un 20% del pago que por derecho de entrada al país realizan los turistas en los dos aeropuertos de la zona Este, el de Punta Cana y La Romana.

El encargado de Aseo Urbano del Ayuntamiento de Higüey, Teodoro Hidalgo, admitió que no cuenta con un plan integral para tratar los desechos sólidos que se producen en esta ciudad. Explicó que los desechos son llevados al vertedero, donde con una pala mecánica hacen hoyos y sepultan la basura, aún conscientes de que el lixiviado que se produce por esa acción contamina las aguas subterráneas.

Vertedero
Los expertos advierten de los graves daños que causa este vertedero al medio ambiente y la salud de las personas.

Daños a la salud

El doctor Johan Martínez, encargado de Respuestas a Emergencias Sanitarias y Desastres del Ministerio de Salud Pública en La Altagracia, explicó que la humareda por la quema de basura produce enfermedades respiratorias.

Asimismo, expresó que el tratamiento de la basura a cielo abierto contamina las aguas subterráneas, que si es consumida por seres humanos pueden resultar afectados.

Sobre los denominados buzos, que son las personas que se dedican a recoger objetos de valor en los montones de basura, dijo que sufren de múltiples enfermedades respiratorias y de la piel, al igual que las personas residentes en los alrededores de los vertederos.

Johan Martinez
Johan Martinez, encargado de Respuestas  y Emergencias sanitarias del MSP

Martínez detalló que el contacto con la basura en descomposición produce reacciones alérgicas, como la obstrucción y cáncer pulmonar. El doctor Johan Martínez dijo que los más afectados son los niños y las embarazadas, porque el humo que aspira la madre puede llagar al torrente sanguíneo. Y si esa toxicidad alcanza al bebé a través del cordón umbilical, puede no sólo producir problemas respiratorios, sino malformaciones en el feto.

El profesional citó la Organización Panamericana de la Salud (OMS), que indica que la quema de basura produce gases tóxicos que causan graves daños a la salud.

Para el activista ciudadano Cirio Valdez, es lamentable que tras 18 años seguidos de la administración del Ayuntamiento de Higüey todavía no se cuente con propuestas para tener un vertedero adecuado.

“Lo que existe en Jobo Dulce es un botadero de basura, porque un vertedero tiene características de salud, medio ambiental y un sinnúmero de disposiciones para clasificar los desechos sólidos”, subraya Valdez.

Indicó que cuando la basura se acumula, la misma es quemada, provocando que el humo se expanda por la Autovía del Coral. El reconocido activista social mostró su preocupación por la gran cantidad de lixiviado que se produce, cuando la basura hace contacto con el agua. Dijo que ese líquido contaminante puede afectar el acuífero de La Matilla, de donde se suple una parte considerable del agua que se consume en Higuey.

Sirio Valdez exhortó a los higüeyanos a aprender a pensar en propuestas para solucionar el mal manejo que se le da a la basura, porque dijo que en las actuales autoridades no hay interés en resolver el grave problema que representa ese botadero de basura.

Una comunidad que sufre

La profesora Ámbar de la Cruz, nativa del paraje Jagua Mocha, en la sesión Jobo Dulce, denunció que el vertedero está acabando con las personas que habitan por ahí, sobre todo por la densa humareda que todos los días, desde las 5: 00 de la tarde, arropa las viviendas, afectando a los habitantes que sufren permanentemente de gripe, además de tener que convivir entre ratas, moscas y otros insectos.

De la Cruz solicita a las autoridades municipales ir en exilio de Jobo Dulce, porque asegura que sus habitantes se están asfixiando. “Aunque hay un grupo que vive del vertedero, la mayoría estamos muriendo lentamente”, dijo esta docente, consultada por este semanario sobre los estragos que les causa ese botadero de basura.

Este medio trató en varias ocasiones conseguir una respuesta de la oficina provincial del Ministerio de Medio Ambiente en La Altagracia, para conocer su opinión sobre esta problemática. Pero no fue posible, porque la encargada alegó que está como interina, hasta que se nombre el encargado, y que por tanto no podía dar informaciones sin autorización.

¿Fuente de ingresos?

Donde muchos ven un grave problema, otros ven una oportunidad. El botadero de basura del Higüey, ubicado en Jobo Dulce, es la fuente de ingresos de un grupo de no menos de 25 personas, entre niños, adolescentes y adultos.

Los denominados buzos, la mayoría haitianos recogen entre los montones de basura, hierro, plástico, botellas y cualquier objeto que tenga valor. Un día normal para estos obreros informales representa entre 400 y 500 pesos por día. Todo esto a costa de que sean infectados por el alto grado de contaminación al que se exponen diariamente estas personas.

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