A TIEMPO / La nueva industria

Ramón Zorrilla.

Ramón Zorrilla / [email protected]

El turismo, otrora llamado “la industria sin chimenea”, se ha constituido en la principal fuente de ingresos del estado dominicano. Se recuerda aquellos tiempos en que se mencionaba junto al turismo: el azúcar, las zonas francas y las remesas, como los pilares de nuestra subsistencia. Los ingenios estatales desaparecieron, las zonas francas están reducidas a su mínima expresión aunque las remesas continúan fuertes, pero el turismo sobrepasó todas las expectativas. Siendo los altagracianos todos, incluyendo sus distritos municipales y municipios, los más beneficiados.
El turismo es tan extraordinario que, si lo hacemos a tiempo, tenemos todas las oportunidades de crear una nueva “industria”, cuya producción sería absorbida en su totalidad por éste, me refiero a la agroindustria que, por su proximidad con el extraordinario destino turístico de Punta Cana, desde Juanillo hasta Miches, tiene un mercado asegurado para toda su producción.
Según un informe de la Organización Mundial de la Salud la ingesta de frutas y vegetales recomendada es 400 gramos diarios, si se multiplica esa cantidad por el número de turistas que nos visita, y suponiendo que consumieran solo la mitad de lo recomendado por la OMS, los hoteles estarían comprando más de 120 mil toneladas de frutas y verduras. Como es obvio, estamos muy lejos de producir esa cantidad en la provincia.
Pero, seamos ilusos y supongamos, por un momento, que podemos sobrepasar la demanda y que no queremos quitar mercado a otros pueblos productores de esos rubros en el país, entonces tenemos otra opción: Los aviones que regresan sin carga, por ejemplo, a Europa del este y otros lugares del mundo, que servirían para enviar ese excedente de producción a esos mercados.
Estamos a tiempo de ser visionarios, una vez más, y aprovechar el presente para crear una nueva industria. Es tan fácil que no tenemos, siquiera, que ser creativos, sencillamente hay que reconocer que existe esa demanda y hacer los arreglos para satisfacerla. Manos a la obra, recordando un viejo refrán dominicano que reza: “el pasmo con tiempo tiene remedio”