SIN TAPUJOS / Una misión delicada

Oscar Quezada /  [email protected]

La solución de un conflicto, no importa su naturaleza, depende en gran medida de la capacidad de respuesta en el momento adecuado, sin perder de vista que, a la luz de lo que se espera, la prolongación del problema puede reflejarse de manera inequívoca en resultados precarios o poco convincentes.
Este razonamiento no pretende, en modo alguno, impartir cátedras de resolución de conflictos, que sí es materia de estudios sobre eficacia gerencial, al más alto nivel académico No. Es sólo un preludio para tocar un tema cuya importancia no debe limitarse a una cuestión meramente coyuntural.
Aludo los frecuentes conflictos que se generan en las playas de Verón-Punta Cana, por donde cada día pululan miles de turistas. Estas zonas costeras, por demás estratégicas para el turismo local, son escenarios de peligrosos encontronazos entre vendedores de distintos tipos de mercancías.
Estas disputas, más que por el control de puntos de ventas, es porque unos se creen segregados por no reconocérseles el derecho a ganar el sustento de sus familias, mientras otros arguyen que pagan por operar sus negocios en las playas ,y objetan a los que laboran sin permisos oficiales.
Así las cosas, dentro de este entramado de choques verbales y violentas polémicas, en presencia de turistas aturdidos con estos bochornosos episodios, el Cuerpo Especializado de Seguridad Turística (Cestur) se asume como responsable de imponer orden y un correcto régimen de consecuencias.
La misión básica de este organismo es desarrollar medidas de prevención y protección de los turistas, un mandato que no debería ser cuestionado por acciones indelicadas que puedan cometer sus miembros, al verse tentados por las mieles que todos quieren degustar de la pujante industria turística nacional.
El pasado director del Cestur en esta zona, coronel José Manuel Infante, tuvo quizás le mejor intención de corregir (o al menos reducir) estas distorsiones, que amenazan el proceso de desarrollo que nadie quiere ver esfumar en esta localidad turística. Y, talvez, también quiso frenar situaciones que pusieron en tela de juicio el proceder poco elegante de algunos soldados bajo su mando.
Pero el desafío es mayor para el nuevo titular de esta dependencia del Ministerio de Defensa, el coronel Osvaldo Pérez Feliz, quien deberá emplearse a fondo en un contexto donde confluyen múltiples y complejos intereses.
Su responsabilidad debe ceñirse al objetivo fundamental del Cestur, no importa las circunstancias que atenten contra esta misión. Nada fácil, pero posible, si tiene y demuestra voluntad real para cumplir su delicada encomienda.
De hacerlo como debe, el alto oficial garantizará el resguardo efectivo de los vacacionistas, y dejaría su impronta en la expansión de este destino turístico. Lo conveniente y prudente es apostar al éxito. El tiempo juzgará su gestión.