RINCÓN HISTÓRICO / ¿Por qué odas?

Antonio Cedeño (Macho).

[email protected]

Allí conoció las quejas y querellas de las lavanderas barriales: Los bochinches conocía/ de toda
la población/los decían las lavanderas con entusiasmos y sazón.
El río se solaza en sus añoranzas, amenas y picarescas. Así dice: Cuenta con alegría/la historia de la barranca/cuando ateridas de frío/se calzaban los zapatos/las muchachas pata blanca/cuando cruzaban el río/a recibir la eucaristía/cada sábado primero.
Este río recibe complacido la imagen de San Isidro que llevada por un pueblo amilanado por la fuerte sequía que azotó al país en 1944, traduciéndose en hambruna, bajo el rigor de la Segunda Guerra Mundial. No se permitía la entrada al país de productos alimenticios. A oscura, obteniéndose algunas veces un gas morado de mala calidad, apagando las lámparas muchas veces, después de encender;
de donde nace la expresión “más malo que el gas mora ‘o. Ese pueblo esperando un milagro San Isidrense, mientras los generales hitlerianos calcinan en gigantes hornos construidos al efecto, seis millones de judíos, apoderándose de sus tesoros Los ríos son las fuentes acuáticas de los villorrios. Los indígenas fundaron sus bohíos cerca de los ríos. Los españoles hicieron sus villorrios, donde vivieron y
llamaron pueblos, cerca de los ríos. Porque los ríos son la fuente principal; porque da de beber
a sus habitantes; de comer aquellos que buscan entre sus aguas los peces, camarones que las pueblan
y otros crustáceos.

Por eso el poeta se queja nostálgico: ya no tiene camarones / ni la sed calma al sediento / “la noche lo congela” / tiene piedra en la garganta / el sol calcina su piel / ¡qué llorón se está poniendo! / Llora siempre… llora y llora / añorando el viejo ayer.