RINCÓN HISTÓRICO / El Gobierno de Unión Cívica Nacional

Antonio Cedeño (Macho).

Antonio Cedeño (Macho) / [email protected]

Allí se improvisó una tribuna con la asistencia de más de 100 personas, que gritaban: ¡Que se vaya el pato, que se vaya el pato!
El discurso le correspondió al presidente de Unión Cívica Nacional, doctor Leopoldo Núñez Levy, luego presentamos al dirigente nacional y vicepresidente, Ángel Severo Cabral, que habló de todo, menos de lo que esperaba la gente pobre de allí.
Arévalo manifestó la necesidad de la Reforma Agraria en el país; Ángel Severo Cabral, le haló la camisa para que obviara el tema, manteniendo el asunto en el tapete. Cuando terminó de hablar, estaba colorado, y con señales de una indigestión. El doctor Núñez lo atendió, haciéndolo beber una soda Enriquillo, que encontraron en un colmado bar del lugar, luego salimos a la ciudad.
Esta fue la primera reacción al corazón de Arévalo Cedeño, cuando se discutía la Constitución, en el capítulo de la Reforma Agraria. Su primo, Luis Julián Pérez, produjo un discurso que era la negación absoluta de la Reforma Agraria. Arévalo dijo un discurso ripostándoles sus conceptos, que le produjo un infarto al miocardio; cuando fue a Puerto Rico para ver al cardiólogo, Cristian Barney, primer cirujano que hizo una operación al corazón, no le dio esperanza y no se podía intervenir quirúrgicamente; y tercero, cuando se discutía el Acto Institucional, Arévalo entendía que era una salida, mientras Héctor Aristy y Jottin Cury, pretendían mantener el estado de cosas; la corriente de Juan Bosch, era buscar una salida, permitiendo la terminación de la Guerra de Abril.