RINCÓN HISTÓRICO / Formación de la unión cívica nacional

Antonio Cedeño (Macho).

Antonio Cedeño Cedano (Macho)[email protected]

Y con la Policía Nacional, la persecución política se expandía y cada cuartel y sus miembros escrutaban con sus ojos de venganzas, a los que se movilizaban aún timoratos a favor de Unión Cívica Nacional.
Una patrulla mixta de guardias y policías, y los llamados poli guardias, que se trataba de guardias con pantalones de kaki y camisa de policía, se movía en la ciudad; nosotros nos movilizábamos en el jeep de Bermúdez, con una bocina en la capota desde donde anunciábamos los cambios suscitados.
Cuando me disponía regresar a la casa frente a la cafetería Duey, me encontré con la patrulla comandada por el sargento mayor del Ejército, Horacio González; el sargento de la policía Vicioso, que vivía a tres casas de donde doña Isabel Jiménez, la madre de Manuel Aquiles-Pitico- Víctor Livio; y Miguel Ángel Cedeño, y me conocía bien, así como a mis hermanos.
Con su carabina Cristóbal, en ristre, me apuntó. La intervención del Sargento Horacio González, que hábilmente con su ametralladora apuntándole, le ordenó bajar el arma, y dejarme marchar por la calle hacia mi casa que quedaba a tres casas del incidente. Horacio González era de la sección de Santana, donde hacía de maestro de su hijo Pedro Julio González, quien llegaría a ser general de las Fuerzas Armadas.
Vicioso, llegó a ser sargento de la policía y comandante del destacamento de Guaymate, nos vimos años después y le saludé, no devolviéndome el saludo, el cual espero todavía si está vivo, pues a lo mejor ha aprendido la lección.