RINCÓN HISTÓRICO / Formación de la unión cívica nacional

Antonio Cedeño (Macho).

Antonio Cedeño (Macho) [email protected]

Estas razones nos hicieron abandonar la ciudad el 3 de junio, en la mañana, con Francisco Villegas (Panchito), que viajaba a Ciudad Trujillo. Pitico y yo nos fuimos juntos en el asiento  delantero, para poder ver las cosas con claridad.

Pitico se desmontó en la calle Abreu, cerca de la Farmacia Abreu y la voz del Trópico, donde vivía en un cuarto, con su cuñado Ervido Báez.  Creía que mi morada seria donde Emilia Medina, una banileja prendada del corazón de mi padre, que residía en la calle Colón. Cuando me desmonté, me recibió llorando, porque su hijo Alfredo  estaba preso,  igual que el síndico Miguel Ángel Báez Díaz.

Tomé la maleta cargada de libros y seguí directo a la avenida Mella, hasta la pensión de Los Martínez (Los Plumas), pues omití deliberadamente la pensión de doña Martina Bigay (La Colmena), como se le decía, porque estaba siempre repleta de higüeyanos y pensé que iba a ser cuestionado.

Crucé la calle y en una pensión que estaba ubicada  entre la avenida Mella y Arzobispo Meriño, recibí el rechazo de que no podían recibirme. Allí se encontraba un estudiante nombrado Modesto (Modestico) Cedano Báez, quien había informado a la dueña los pelos y señales de este villano, a varios estudiantes quienes me rodearon para conocerme, sin que nadie dijera nada, pero una señora salió y me dijo, como están las cosas, no lo podemos hospedar.