RINCÓN HISTÓRICO / El regreso de la familia Herrera Cedeño a Higüey

Antonio Cedeño (Macho).
Antonio Cedeño (Macho).

Antonio Cedeño (Macho) / [email protected]

Una marcha fúnebre siguió directo para la iglesia que quedaba una esquina del mortuorio. El pueblo comprendió que los grandes se morían, y yo recordaba a la abuela Nana, porque me guardaba la manzana de oro y el panecillo especial de huevos que me hacía en el horno.

Sabía que el compadre Lázaro Pepén que hacía mucho había muerto, acompañaba a la abuela mientras horneaba, y me parecía verlo en una sillita de guano esperando la abuela. Para contarle los chismes del cielo.

Pedro Livio Cedeño Herrera siguió estudiando en el colegio Las Mercedes, bajo la dirección de la señorita Celina Pilier, que estaba a una esquina de su casa, pues él vivía en el Camino de Gato; así se le llamaba, porque llevaba a la sección de Gato, lugar donde se embarcaban los productos llevados o traídos en carretas de bueyes para su exportación e importación.

José Audilio Santana, poeta y vecino, que nace tres años antes que él, quien nace en   mil novecientos quince, su vecino y amigo, pues casi vivían frente a frente , y Urania Pepén, la madre de Manuela Cedeño Pepén, que vivía con Pedro Rolando Cedeño Herrera, era la persona que estaba junto a  José Audilio Santana, ya que a Pedro Livio Cedeño Herrera, era el muchacho del barrio,  y declamaba versos en la escuela, aspiraba ser abogado como su padre de crianza, por eso quería ser bachiller en filosofía y letras, para seguir el curso de su tío, y de su madre Altagracia, quienes cantaban y declamaban.