Andrés van der Horst.

REPENSANDO EL FUTURO / La competencia de nuestros hijos

Andrés van der Horst.
Andrés van der Horst.

Andrés van der Horst[email protected]

El bombardeo de información a que está sometida la sociedad de hoy impacta a todos por igual, y nuestros hijos no están exentos de dicha vorágine, la cual se inclina con reverencia ante el espectáculo -entiéndase al cine y sus actores, cantantes, músicos, deportistas, etc., y la vida de estos-, muchas veces banal e insustancial. Y lo vemos sin ninguna alteración como lo propio de la época, como si no hubiera otro camino, o como si dicho camino llevara a algo prometedor. Y en verdad, no es así. Aboca

Lo cierto es que a nuestros hijos no lo estamos colocando en el camino real de la competencia a la que se aboca el mundo y para lo cual ya algunos países se preparan con visión de porvenir. Estamos, como sociedad, en un camino de desorientación total. Vemos como propio del momento cuando nuestros hijos se incorporan a los llamados “homo videos” e invierten su tiempo contemplando estupideces en la televisión, o en los IPod, blackberries, tabletas, o cualquier otro dispositivo electrónico.

Mientras eso ocurre, en Japón preparan a sus hijos con una visión total de competencia. Incluso, están probando un revolucionario plan piloto llamado “Cambio Valiente”, fundamentado en los programas educativos Erasmus, Grundtvig, Monnet, Ashoka y Comenius, el cual promueve un cambio conceptual de ruptura con todos los paradigmas tradicionales y conocidos hasta ahora en los diversos modelos educativos. Se trata de una visión verdaderamente universal, de ciudadanos del mundo.

No se rinde culto al nacionalismo en ninguna vertiente.  El revolucionario plan no contempla el culto a la bandera, ni al himno, ni a los héroes inventados por la historia; tampoco promueve la superioridad de dicho país. Es decir, el plan se basa en los conceptos de cero patriotismo, cero materias de relleno y cero tareas. A diferencia de los programas educativos del país, cargados de materias, “Camino Valiente” solo contiene cinco: aritmética de negocios, lectura, civismo, computación e idiomas.

Con el plan persiguen que a los 18 años los jóvenes hablen cuatro idiomas y conozcan cuatro culturas y cuatro religiones; que lean 52 libros al año, uno por semana, que manejen la aritmética de negocios al dedillo y que sean expertos en computación. Además, que respeten las leyes, la ecología y la convivencia.

Ante dicha realidad, cabe preguntarnos, ¿estamos preparando nuestros hijos con esa visión, para ser competentes? La respuesta, lamentable, la encierra un monosílabo, no.