Plaza Artesanal, La Romana

Plaza Artesanal de La Romana, un elefante blanco sucio y abandonado

La situación es deprimente. De los 96 locales que fueron construidos, sólo 13 están siendo ocupados. Los demás se rentan desde tres mil hasta ocho mil pesos.


Edgar Moreta Solano

LA ROMANA. Los mercaderes que se encuentran en la plaza artesanal elevaron su grito al cielo: aseguraron que la escasa afluencia de personas les provoca cuantiosas pérdidas económicas porque sus productos no tienen salida, y por la falta de apoyo que reciben de las autoridades locales y nacionales.

Esta obra fue inaugurada en mayo del 2015, y tuvo un costo total de 130 millones de pesos, la cual fue concebida para el beneficio de miles de familias a través del Ministerio de Turismo. La misma tuvo un periodo aproximado de cinco años en construcción, y dos años cerrada, debido a conflictos entre el patronato encabezado por el gobernador anterior y la Asociación de Mercaderes de La Romana (AMER).

La situación es deprimente. De los 96 locales que fueron construidos, sólo 13 están siendo ocupados. Los demás se rentan desde tres mil hasta ocho mil pesos. Muchos lucen abandonados por los mismos dueños, y algunos alquilan pero sólo duran menos de dos meses. Los arrendatarios y dueños de locales piden urgentemente la intervención de las autoridades, para que la plaza se pueda dinamizar.

Varios de los mercaderes afirman que han tenido días donde no han vendido nada, y que luchan por cumplir compromisos que tienen con entidades financieras. Todos coinciden en que la feria artesanal que se realiza de lunes a miércoles en el parque central se debería trasladar a la plaza, ya que aseguran que la misma fue hecha para esos fines. Los comerciantes aseguran que miembros del Cuerpo Especializado de Seguridad Turística (Cestur), limitan el acceso de turistas, y los que llegan a entrar están predispuestos a no comprar nada.

El señor Georgino Mejía, directivo de la asociación de mercaderes, afirma que han emprendido una lucha que lleva ya 25 años, para que ahora los esfuerzos sean en vano. “Aquí ni los dueños de cubículos consiguen para ellos. Tengo un trabajo en una institución pú- blica, y sólo vengo aquí en la tarde, porque realmente no se puede vivir con lo que se consigue aquí”, señala Mejía. Añade que el proyecto fue realizado para concentrar el turismo en esa zona.

Mejía posee un colmado del que dice ha tenido que botar mercancías que se han vencido, esperando a que alguien las compre. Asegura que en diciembre hizo una inversión previendo una mejoría de la situación. “Esta plaza ha sido dejada a la suerte; no viene nadie, y no hay un interés real de las autoridades para activar el comercio aquí”, afirma una comerciante que pidió no ser identificada.

Hay personas que acuden a dormir en horas de las noches a este lugar, lo que contribuye a arrabalizar la plaza. “Aquí encuentro entre seis y cinco vagabundos todos los días, durmiendo en los pasillos de la plaza”, afirma una señora que se identificó solo como Carmen, arrendataria en el segundo nivel de un comercio de ropa de pacas y tour operadores de viajes. Esta mujer alega que el problema de la poca afluencia del público se debe a la falta de promoción.

“La artesanía no es rentable en este lugar, ya que los que vienen no son extranjeros”, explica la vendedora. Doña Juana y su hijo Wilkin secundan el comentario de Carmen. “No realizaron una actividad, y no dieron a conocerla a través de los medios de comunicación, lo que ha provocado que mucha gente aún no sepa que esto ya abrió”, puntualiza Wilkin. Recalca que el Gobierno ha ayudado poco a los mercaderes. “Deberían ofrecerle facilidades a los comerciantes de préstamos para poder abastecerse, ya que han perdido todo”, sugiere. Es visible el deterioro de los locales por el desuso a que está sometida la plaza. Algunos cubículos sólo contienen chatarras y basura dentro.

El suelo del segundo piso se deteriora cada día más, donde hasta el momento solo funciona un cubículo. Aunque la plaza tenga un diseño atractivo, los mercaderes dicen que la misma tiene algunos vicios de construcción, como son la falta de una escalera de acceso adicional, ya que la segunda planta es amplia y dos no son suficientes. Los comerciantes piden drenajes adecuados y plataformas para minusválidos, y que se adecenten las áreas colindantes de la plaza, donde funciona un mercado.

Todos los negociadores aportan un por ciento de sus pírricas ganancias mensuales, para el pago de los servicios de limpieza, energía eléctrica, agua potable y seguridad. Tienen dos vigilantes que brindan sus servicios sólo en la mañana, ya que no podrían pagarle por todo el día.

La otra cara de la moneda Los pintores y artesanos que participan en la feria artesanal de lunes a miércoles en el parque central de La Romana dicen sentirse muy a gusto. Aprovechan estos tres días de la semana, por la afluencia de gran cantidad de turistas provenientes de los cruceros que visitan la ciudad.

Según alegan ya no hay conflictos en la feria. Se rotan los espacios todas las semanas, y no hay mafias, según ellos, como ocurría en gestiones anteriores. La seguridad es buena y ocurren pocos casos delictivos que involucran turistas. Otro factor favorable es que los que participan son netamente de la ciudad, ya que se trasladaban artesanos de otros puntos del país, con grandes mercancías motivando la competencia del comercio que allí se realiza.

Posible solución Los mercaderes piden al alcalde municipal de La Romana que tome la iniciativa de que el Ayuntamiento maneje la plaza, y ordene el traslado de la feria, ya que ellos dicen que el parque central es para recrearse y no para el comercio. El ministro de Turismo, Francisco Javier García, asistió unos meses antes de ser inaugurada la plaza artesanal, en febrero de 2015, para motivar a los comerciantes a que activen sus respectivos negocios al momento de ser inaugurada, pero a la fecha solo el 30% ha hecho lo propio.

Esta plaza es regenteada por un patronato, que es presidido por el gobernador que esté en turno. Mientras estuvo como gobernador Juan José Santana Medrano, hubo varias disputas concernientes a la distribución de los cubículos, lo que retrasó su apertura. El gobernador actual, Teodoro Ursino Reyes, está completamente de acuerdo con que el Ayuntamiento regenté esa área, trasladando la feria hacia allí y dinamizando el lugar, pero también añade que los mercaderes debieron ser sabios.

“Estamos de acuerdo en que el alcalde tome posesión de esto, pero hay que estar claros de que muchas personas fueron allí con una visión muy grande, y todos los negocios inician de forma pequeña”, argumentó Reyes. Muchos de ellos tienen optimismo de que esta situación mejore, como es el caso de la señora María Martínez, quien tiene un cubículo repleto de artesanías y cuadros que no ha podido vender. “Tenemos fe de que esto mejore, ya que tenemos mucho tiempo luchando por esto, para no tenerlo en esta situación”, lamentó la señora.