PINCELADAS / Siete de julio, pinceladas de una vida

Ernesto Rivera (DUKE).

Un día normal. O lo que soy (3)

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Entendí que ellos fueran tan efusivos en sus expresiones porque eran muy jóvenes, pero, además, porque yo mismo, y no tan joven, me comporté de forma parecida ante una persona a la que profesé mucho cariño, respeto y admiración. Artista del cincel y la piedra, lo mismo que da la paleta y el pincel.

Dicha persona cuando yo le expresé en aquel tiempo mi admiración y mi manera de verle, me contestó pareciéndome sorprendida y como si quisiera demostrarme su humildad ante mis palabras, que no entendía cómo alguien en mi sitial, tan realizada, admirada y respetada (según su parecer), se expresara así sobre alguien que estaba a tantos años luzde ella.

Me aplicó una dosis de mi propia medicina. Cree que con ello me agradó, pero la verdad es que, aunque no se lo dije, me sentí avergonzado por las veces que sin darme cuenta, a lo mejor mi ego se lo habría creído. Y, volviendo a la entrevista con los muchachos, yo estaba más o menos satisfecho de mis respuestas. Pero el diablo nunca está tranquilo, como engañador que es, siempre te pone trampas.

Ellos ya se habían marchado, y a mí ya estando solo me dio por filosofar. Yo soy una criatura de Dios, me dije, y El me creó a su imagen y semejanza.Si Él es Dios, si yo soy criatura suya. Y si me creó a su imagen y semejanza. Entonces, yo también soy un dios.

No se me ocurrió decir que yo en Él también era Dios. Peligro, doctor Duque, se encendió una lucecita dentro de mí; si sigues con eso vas a terminar más envuelto que un andullo. Entonces, intervino el Dios de verdad. Un dolorcito en la barriga que se fue acrecentando, hasta convertirse en retorcijones.

Me fui directo al baño, y allí se resolvió todo. Miré por un momento la resolución, entonces sí filosóficamente asentí Qué Dios ni Dios. Buen pendejo y vanidoso del carajo. Eso que está ahí, sí, míralo, eso mismo es lo que soy.