PINCELADAS / Siete de julio, pinceladas de una vida

Ernesto Rivera (DUKE).

ERNESTO RIVERA (DUKE) / [email protected]

La playa de El Cortecito

La playa de El Cortecito yo sé que es un sitio muy especial para él, y para cambiar un poco el tema de su compadre como hemos estado allí disfrutando en más de una ocasión con nuestras familias, le pido que me hable de El Cortecito.
Escuchamos lo que nos dice de la playa y sus amigos: Cuando me casé, mi cuñado Nelson Mercedes me regaló un solar en la playa con frente hacia el mar. Allí él tenía una buena cantidad de terreno.

“Allí el Club de Leones sesionaba y realizaba una actividad anual de recabación de fondos, lo que se hizo tradición”.

Aquel sitio de inmediato cambió de aspecto y ser convirtió en el refugio de todos los bañistas amigos y sus familias que tenían ya como suya la casa de playa del doctor Duque, donde podían dormir, comer y tomarla prestada por días, si es que no estaba ocupada por la familia. Y si es que lo estaba, como en los días de Semana Santa, plantaban allí sus casas de campaña y convertían aquel lugar en un balneario semi privado, o más bien, un club de playa particular.
Allí el Club de Leones sesionaba y realizaba una actividad anual de recabación de fondos, lo que se hizo tradición, y que el pueblo esperaba cada año para ir a disfrutar de un día de playa, buena comida, juegos, concursos, y de paso contribuir una buena acción.
Asimismo, los colegios de La Salle y el de Las Monjas celebraban allí sus campamentos y retiros con los alumnos.
Aún el viaje era casi una odisea, con muchos días de antelación se programaba todo.