PINCELADAS / Siete de julio, pinceladas de una vida

Ernesto Rivera (DUKE).

ERNESTO RIVERA (DUKE) / [email protected]

Los chivos (3)

Cuando el Teacher fue al registro le dijo: Dominga, aquí usted tiene este cero, pero hoy dio su clase bien y hay que ayudarla un poco. ¿Qué nota le ponemos? Y ella, ni corta ni perezosa le dice: profe, pero eso está muy fácil. Antes del cero, póngale un 10; y él que era un alma de Dios, a pesar de todo, así lo hizo.
Cuando yo vi ese 100 de Mirtha, y nosotros todos con un cero, armé una revolución y amenacé con hacer una huelga. A todos nos arregló la nota. Así éramos los estudiantes de mi tiempo.
Hoy, mientras escribo estas notas, 23 de mayo de 2009, muy lejos de aquellos años en que éramos todo mi grupito de la primaria, niños despreocupados y alegres. Hoy mire usted qué cosa, aunque debía estar triste, no lo estoy. Aquel pajarito del monte que comía arroz, y que le comió el arroz a doña Mariquita, se fue a los brazos del Padre con la misma sencillez y simpatía de la que dio ejemplo toda su vida, y por si hicieran falta lágrimas, el cielo las derramó en abundancia.
Cuando la gente muere, una serie de panegiristas (que a mí me lucen grandes mentirosos, y algunos quizás hasta profesionales en la mentira) inventan virtudes que convierten a verdaderos demonios en ángeles.
Para con él no se necesitaron panegíricos, porque cada rosto que allí estaba, expresaba sin palabras lo que estaba sintiendo. Y el pajarito voló al cielo, así tan sencillamente como quien salta de una rama a otra, y mi comadre y hermana Mirtha, así como sus hijos, familiares y amigos, lo mismo que yo, su compadre y amigo, le vimos partir sin tristeza, más bien, dando gracias a Dios por habernos dado la oportunidad de tenerlo entre nosotros.