PINCELADAS / Siete de julio, pinceladas de una vida

Ernesto Rivera (DUKE).

ERNESTO RIVERA (DUKE) / [email protected]

Los chivos (2)

Terminado el examen nos dijo: miren, carajo, váyanse ahora mismo todos a sus casas y apréndanse el maldito teorema de memoria, porque mañana el profesor va a poner uno a uno a demostrárselo en la pizarra. Y así mismo fue.
Una vez que estábamos haciendo unos ejercicios fuera de la escuela, ya de regreso los profesores nos ordenaron que fuéramos en la fila sin salirnos del contén e insistían una y otra vez, vayan por el contén, no salgan.
Insistieron tanto, que nosotros íbamos marchando y repitiendo por molestar y en voz alta: para qué tanto contén.
Al llegar nos hicieron escribir en nuestras libretas 300 veces: “par qué tanto contén”.
Nolys González era una de nuestras compañeras más cómicas, hija del español don Manuel González y de la cubana, doña Rosa Camejo, dueños del hotel Covadonga.
Nolys ocupaba la última butaca en el aula y el Teacher le mandó a que leyera desde su asiento un párrafo en inglés.
Ella comenzó a leerlo con voz tan baja, que apenas se veía el movimiento de los labios.
Y esto era lo que decía: Este maldito Teacher tan feo, ese negro con ese tabaco tan jediondo en la boca y ese saco que no se quita nunca. Yo creo que ese negro debe estar medio loco.
Está bien señorita González, siéntese, le dice el Teacher, y le puso buena nota. No había oído ni jota.
Recuerdo que por una travesura colectiva nos puso a todos un cero en su materia.
Una mañana lluviosa llegó Mirtha, a primera y única a la escuela., Comenzó un aguacero torrencial y no llegó nadie más.
La buena de mi comadre estaba en la ventana mirando el aguacero, y de pronto le dice el Teacher: Dominga, venga a darle clase. Cuando ella oía que le llamaban Dominga, que era su verdadero nombre, parece que le mentaba a su madre, y le contesta: Usted debe estar volviéndose loco, si usted cree que yo sola voy a recibir la clase, pero se acordó del cero y dio su clase de lo más bien.