PINCELADAS / Siete de julio, pinceladas de una vida

Ernesto Rivera (DUKE).

Ernesto Rivera (Duke) / [email protected]

Mirtha Carpio y doña Mariquita (4)

Está bien y quédese usted también afuera junto a su periodiquito. Un día estaba el profesor pasando lista antes de comenzar la clase: Número uno, presente; dos, presente; tres, presente; cuatro, presente; cinco, presente…; siete, `presente; ocho, y retumba el curso entero: ¡mambo!
Estaba de moda el mambo número ocho, de Pérez Prado. Al profesor casi le da un infarto de la rabia y sale disparado del curso. Entra el director, profesor Taylor y pregunta qué pasó, pero nadie le dice nada y comienza él a pasar la lista. Al llegar al número cinco, Mirtha se ríe, y el director le pregunta qué le pasa. Mirtha le contesta que nada, pero al llegar al número ocho, resuena de nuevo: ¡mambo!
El director sale y le dice al profesor Silva, muerto de la risa. Qué tú quieres que yo haga con estos muchachos, que los mate a todos. Entra al curso y continúa tu clase.
Una de nuestras compañeras, Silvia Marmolejos, hoy médico, tuvo un altercado con el profesor, y éste se le acercó y parecía como si hubiera tenido la intención de sacudirla por los hombros. Chiquita, menudita y se le plantó como una fiera: diga lo que usted le dé la gana pero no me toque, no me toque. Dios le libre a usted ponerme una mano encima.
Algo parecido sucedió con Idalisa Montás, niña mimada a la que aún en los estudios secundarios, su padre, don Eurípides Montás la llevaba siempre a la escuela. No recuerdo exactamente el incidente, pero sí recuerdo a Idalisa dándose palmadas en el trasero y decirle al profesor: Aquí se besa, no se pega.
Mi curso era de muchachos muy traviesos, aunque no pueda decirse que maliciosos.
Una vez nos inventamos un viaje en guana dentro del curso y comenzamos con un run, run, la guagua va a salir. Prepárense para la salida. Milcíades Ubiera, hoy periodista de fuste, estaba sentado en la fila delante de Manuel Emilio Nivar (Nivalito). Éste cogió las dos orejas de Ubiera y comenzó a guiar la guagua como si la cabeza de éste fuera el guía. Milcíades se volteó y le flojó tres tabanás y se armó el molote (…)