PINCELADAS / Siete de julio, pinceladas de una vida

Ernesto Rivera (DUKE).
Ernesto Rivera (DUKE).

La escuela (3)

Tía Bienva, como la llamábamos todos, estuvo casada con don Enrique Gil Morales, un destacado munícipe de la ciudad de La Romana. Divorciada de don Enrique y residiendo ya en la capital se desempeña como Catedrática en la facultad de Odontología en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Como dije antes era una madre protectora de todos sus sobrinos biológicos y no biológicos. Éramos de todos los apellidos, Soto, Gil, Montas Valdez y un sin número que hallamos en ella cariño y protección.

Entre los familiares que la visitaban con mucha frecuencia esta Luisita Gil Ramírez, sobrina de su ex marido, a la que teníamos un gran cariño y cuyo novio era ni más ni menos que el Teniente Amado García Guerrero al que yo no conocía. Este era el personaje a quien yo creía hijo de Don Emilio García, el antes dicho vecino nuestro durante mi infancia.

Luisita fue la novia prohibida de Amadito, con la que Trujillo no le permitió nunca casarse por ser hermana de Héctor René Gil Ramírez connotado antitrujillistas romanense que termino siendo asesinado por la dictadura. En ese tiempo yo no sabía quién era el novio de nuestra querida prima.

Cuando iba a visitar a Tía Bienva, los fines de semana, recuerda que lo hacíamos siempre juntos como ya he dicho antes y aveces nos acompañaba también alguno de los compañeros de nuestro grupo de Conuco.

Tremendo tranque; todos mis amigos son Catorcistas, hijos fundadores del Catorce de Junio o simpatizantes y por ende antitrujillistas, y nosotros allí familiarizando con un miembro de la Guardia Presidencial y a punto de sentarnos a la misma mesa. Como diríamos en mi pueblo “El Diablo con San Migue”.

Cuando nos enteramos de quien era el novio de nuestra amiga, y sabiendo el cargo que desempeñaba al lado del Presidente Trujillo, claro está que nos aterrorizamos, nos sentimos vigilados muy de cerca, el miedo nos helo la sangre y de allí en adelante casi tuvimos delirio de persecución.

Y quién diría que ese joven del que en principio desconfiamos y al que tanto temíamos era ficha clave entre los comprometidos para terminar con aquel estado de cosas. Pero como dije antes, ya volveremos a tocarlo en otra parte de nuestro relato.