MI OPINIÓN / Los Verdes: ¿fuerza política o reclamos populares?

Leonardo S. Palacio.

Leonardo S. Palacio / [email protected]

Cada día me levanto con la incógnita de si los reclamos hecho por los llamados “Verdes” podrán llegar hacer fuerza política en República Dominicana, lo que he podido entender que esa posibilidad es muy mínima, por el hecho de que los reclamos por esas masas no son de los verdes, sino de los diferentes partidos que han estado en el poder y, por supuesto, del mismo partido que hoy sustenta ese poder de Gobierno, llámese PLD.
Por el momento conservan su nombre como los “ Verdes”, sin embargo, no quieren decir que sí buscan algún candidato, para llevarlo como su representante en una candidatura presidencial vayan a sacar una cantidad de votos razonables como para decir somos fuerza política, incluso esto podría traer consecuencias desastrosas para la continuidad de los reclamos que hoy por hoy han tenido éxito en las diferentes marchas.
Al momento de hacer los reclamos vía una marca verde, todos estamos unidos con los mismos sentimientos, con las mismas propuestas de que salgan los corruptos y se termine la impunidad; más, a la hora de ir a las urnas, este panorama cambiaría radicalmente, ahí cada uno de esos verdes buscarán su verdadero color, lo que claramente sería otro escenario muy diferente a lo que hoy en día muestran esas marchas.
Para entender los “grupos” que reclaman al Gobierno, es necesario tener ojos de águila y mente de Albert Einstein.
Igual de frustrante podría ser para aquellos que piensan obtener beneficios políticos de este grupo, llámese en las diferentes provincias o municipios, ahí también todo seguirá igual, esas multitudinarias marchas que vemos hoy, mañana estarán siendo morados, blancos, rojos, azules, entre otros, y muy pocos se identificarán como verdes. Hoy somos todos verdes, mañana serán muy pocos.
Lo más recomendable sería que sigan haciendo protestas por y para el bienestar colectivo de la ciudadanía, sin caer en la ambición de la política, así poder mantenerse como grupo, escuchado por cualquier gobierno de turno, sin tener el dedo acusatorio encima, o ser uno más del montón de partidos políticos que hoy en día tiene el país sin ningún tipo de credibilidad.