MI OPINIÓN / Los mismos actores con los mismos chistes

Leonardo S. Palacio / [email protected]

Poco probable que algún pueblo pueda obtener progreso con los mismos actores haciendo los mismos chistes de mal gusto. La provincia La Altagracia no es la excepción, ya que por años hemos tenidos politiqueros haciendo los mismos chistes.
Los “políticos” altagracianos, como actores en la materia, poca cosa han hecho en favor de su pueblo, excepto defender sus propios intereses. Justamente es ahí donde cabe la terminología en llamarles “politiqueros”.
Por estas razones debe comenzar un cambio de mentalidad de nosotros como espectadores de esos actores llamados “políticos”, políticos estos que sólo buscan la protección de los suyos, olvidándose del resto de la población, sin entender que fueron puestos por el pueblo para ir en defensa de los intereses de todos los ciudadanos. Higüey merece otro tipo de autoridades.
Las irresponsabilidades de algunos de esos llamados representantes de nuestra provincia La Altagracia han sido tan descaradas, que muchos de ellos faltándole a la ley han abandonado su pueblo y se han ido a otras ciudades hacer su vida. Es el caso de nuestro senador, que desde años vive en la capital. De igual manera, nuestra mal llamada alcaldesa, que también vive en Casa de Campo, ciudad La Romana. ¡Cuánta irresponsabilidad de esas supuestas autoridades!
En ese mismo tenor, tenemos un diputado “títere” del senador, a un tal Cabrera, que aparte de ser “una vergüenza” como representante de nuestra provincia, también vive en la capital. ¡Que descarados son!
Ojalá comencemos a entender que ya está bueno para seguir creyéndoles sus cuentos de hadas a esos que, después de llegar creen estar por encima del bien y del mal.
Higüey merece autoridades competentes, autoridades con algún grado de sensibilidad para con sus ciudadanos, autoridades que no abandonen su pueblo; además que no solo aparezcan en tiempos de campaña política para de una forma burlona jugar con la pobreza de los menos pudientes, comprándoles su voto y regalándoles cincuenta pesos.