MI OPINIÓN / La corrupción y sus cómplices

Leonardo S. Palacio / [email protected]

Cuando de corrupción se habla, República Dominicana no es la excepción. Por años hemos padecido este mal como si se tratase de algo incurable o si estuviéramos destinados a vivir este flagelo sin que nadie ponga freno.
El combate a la corrupción debe empezar por las autoridades; sin embargo, como ellos son los protagonistas, poco les importa en parar este desorden inmoral y, por demás, actúan contrario a las leyes. ¡Hasta cuándo!
Los actos de corrupción han sobrepasado todas las expectativas que críticos algunos puedan tener. Las autoridades, en vez de actuar, más bien se burlan frente a quienes reclaman la claridad y el respeto de los bienes del pueblo, además de ir detrás de aquellos que les critican para silenciar sus voces cueste lo que cueste, incluso así sea atentando en contra de sus propias vidas. ¡Que malos son!
Esos actores que han protagonizados la corrupción en nuestro país, siempre buscan protección entre ellos, para así estar blindados de cualquier acusación hecha por el pueblo. Es ahí que difícilmente nuestro país podrá librarse por todos estos años de la impotencia y los atropellos que emite la corrupción desenfrenada que hoy en día vivimos. Fuera importante entender que cuando partimos de esta tierra, nada, absolutamente nada nos llevamos.
Nuestros gobiernos han estado tan involucrados en los actos de corrupción, que debo llamarles los protagonistas o los actores principales en todo este mal externo existente en nuestro país, lo que significa que existirá dejadez en afrontar la corrupción y la perversidad en que hoy en día nos encontramos. Tenemos un Ministerio Público que es quién debe hacer las investigaciones de lugar, arrodillado frente a sus superiores.
Mientras el Ministerio Público y la Policía Nacional dependan del Poder Ejecutivo (llámese Presidente de la República), poca cosa podrá pasar en contra de los corruptos.
En la actualidad tenemos un Ministerio Público que depende del Procurador General; sin embargo, ese Procurador depende del Presidente de turno, lo que claramente nos dice que esas autoridades que supuestamente deben combatir la corrupción, son títeres del Presidente. ¡Qué barbaridad!