OCURRENCIAS / Pereza intelectual en la era de la información

Sonia Castillo.
Sonia Castillo.

Sonia Castillo / [email protected]

La revolución digital marcó el comienzo de la era de la información. Hoy en día, cualquier persona en cualquier parte del mundo, puede acceder a la información. Este valioso recurso que para la mayoría de las persona hoy en día forma parte de la cotidianidad, hace 30 o 40 años era un recurso extravagante.

La era de la información ha dado paso a la comunicación global, y esta a su vez ha fomentado el desarrollo económico, tecnológico, político, social y cultural a escala mundial.

La información y la comunicación accesible a todos, diría yo, son las responsables de muchas de las conquistas sociales que presenciamos en la actualidad. Pero este fenómeno de la comunicación ligado a la tecnología, ha despertado con gran entusiasmo las opiniones de algunos sectores que alegan no poder vivir sin estos recursos, así como también ha despertado valoraciones negativas respecto a su uso excesivo.

En este siglo no se puede hablar de información y comunicación sin mencionar el internet. Gracias a la red, millones de personas accedemos de manera directa a la información, pero también nos han puesto en las manos un arma de doble filo. Tener un dispositivo electrónico con acceso a internet te abre las puertas al mundo sin ningún tipo de restricción, pero poseer información es una cosa, y otra bastante distinta es saber cómo utilizarla.

El monstruo que enfrenta la sociedad de hoy es la aparente “pereza intelectual” y el complejo del “sabelotodo”, pues con un solo clic tenemos acceso a toda la información. El argumento más común de esta generación nos revela una verdad siniestra: ¿Para qué gastar el tiempo y cansar el cerebro desarrollando y memorizando conceptos que puedes buscar en Google con un solo clic?

Si señores, esa es nuestra realidad. Es por esto que nuestro compromiso debe radicar en educar a las nuevas generaciones de modo que puedan desarrollar su creatividad, adiestrar el pensamiento crítico y promover la individualidad. Si no frenamos a tiempo la pereza intelectual que produce la red, en 20 años estaremos frente a una sociedad de simples repetidores.