OCURRENCIAS / La admiración del mal

Sonia Castillo.

Sonia Castillo [email protected]

El 2016 culminó con una noticia impactante: la muerte de John Percival Matos a manos de la Policía Nacional. No hay dudas de que el aumento de la criminalidad en nuestro país es alarmante y que todos los días decenas de dominicanos son víctimas de la delincuencia organizada.

Pero los casos en los que se vio involucrado este presunto delincuente tenían un ingrediente especial, ya que los hechos delictivos parecían sacados de una producción de Hollywood. Esto lo convirtió en un delincuente especial.

Expresiones coloquiales como “es un duro”, “es un montro” y “es un tiguere”, fueron escuchadas de boca en boca. Incluso hay quienes afirman que sus actos delictivos representan una revolución juvenil en contra de las esferas de poder de nuestro país. Transformando a Percival Matos de presunto delincuente, a jefe revolucionario. Pero a decir verdad, a mi siempre me pareció un malhechor con ciertas ventajas, que sin dudas desafió a las autoridades de una manera impensable.

Pero lo que parece pasar desapercibido en esta discusión, es la terrible realidad que se da en algunos círculos de nuestra sociedad, donde estos delincuentes son vistos con admiración, y sus fechorías contadas como hazañas.

Cuando en una sociedad los criminales son admirados, es motivo para encender una alarma de manera inmediata. Esta alteración de valores que hemos llamado “la admiración del mal” pone en riesgo nuestra vida y seguridad como comunidad.

Esta retorcida percepción de grandeza, poder y admiración es un aliciente para quienes dan sus primeros pasos en la vida, y los motivan a emular estos ejemplos. Y aunque en una sociedad ya corrompida es difícil encontrar soluciones, una de las formas de cooperar contra este mal es repudiar de manera pública aquello que el sentido común considera nocivo para la sociedad, y en oposición premiar y reconocer los esfuerzos y resultados de una vida digna y correcta.

Pero lo más importante ahora es tratar de romper esa dualidad con que vive el ser humano que se hace la idea de que puedes sostener al mismo tiempo dos sistemas de valores antagónicos.