Muerte del niño Manny Acevedo revela serias debilidades en el trasporte escolar

Génesis Pache / [email protected]

Verón. La pasada semana, el niño Manny Reyner Acevedo, de ocho años, perdió la vida cuando regresaba a su casa del colegio donde estudiaba. El accidente ocurrió en las cercanías del Cruce de Verón, justo cuando se disponía a desmontarse de su transporte escolar. Su inocencia y los juegos que normalmente realizan los niños lo llevó a lanzase del minibús que le trasportaba todos los días, antes de que el vehículo se detuviera.

Manny acostumbraba a hacer este tipo de maniobras, pero en esta ocasión el cálculo le falló y fue a parar debajo de los neumáticos del transporte que cada día lo llevaba a su casa. El pequeño fue llevado a la Unidad de Atención Primaria de Verón (UNAP), pero de ahí tuvo que ser trasladado a otro centro de salud en Higüey, donde más tarde perdió la vida en medio de una operación que intentaba salvar su joven vida. Manny Acevedo era un niño deportista, hijo de los señores Ruth Ester Acevedo y Henry Rodríguez.

A su corta edad, ya destacaba por su pasión por el béisbol. Era muy conocido por todos en su comunidad y apreciado por su entorno. Vivía a pocos metros del Cruce de Verón, y estudiaba en el colegio Calasanz. Manny cumpliría sus nueve años el próximo 26 de junio. Ya estaba en tercero de primaria.

TRANSPORTE ESCOLAR

Los padres de Manny aseguran que todo lo ocurrido fue un accidente y desvinculan de culpas al conductor. La madre del niño aseguró a este medio que ella ha trabajado en transportes escolares, por lo que comprende perfectamente lo sucedido. Algunos colegios de este distrito Verón-Punta Cana cuentan con un transporte escolar que se encarga de recoger diariamente a los niños, llevarlos hasta la institución educativa y en las tardes devolverlos a sus hogares.

En los colegios que no tienen este tipo de transporte los padres contratan el servicio a una empresa o sindicato. Los transportes escolares privados son muy usados en esta localidad, por las largas distancias en las que se encuentran ubicados los centros educativos. Por esta razón, varias compañías se dedican a ofrecer este servicio y cobran un monto que varía según lo pactado con los padres de los alumnos. Manny Acevedo viajaba todos los días en uno de estos transportes privados, que sus padres pagaban.

Normalmente, estos transportes sólo cuentan con un conductor, que pasa por los hogares recogiendo y posteriormente dejando a los niños en sus casas. Sin embargo, este servicio tiene también sus bajas. Estos autobuses o minibuses no cuentan con una persona adicional que vaya al pendiente de los niños.

Esto conlleva a que los choferes, además de tener la responsabilidad de conducir el vehículo, deben estar pendientes de los niños. Entonces la combinación de ambos compromisos puede traer consecuencias como la tragedia que apagó una vida que apenas comenzaba. En este caso, los padres de Manny aseguran que el conductor es uno de los más consternados por lo ocurrido, ya que había transportado a este niño por alrededor de seis años.

¿Qué sería lo correcto? Al margen de las razones que provocaron la muerte de este estudiante, la precaución sugerida es que todos los transportes escolares cuenten con un asistente que acompañe al chofer en esta labor, que implica una gran responsabilidad. Esta persona estaría a cargo de la seguridad de los niños dentro de los vehículos. Una de las tareas que cumpliría esta segunda persona adulta a bordo del transporte escolar sería, precisamente, evitar que los niños suban y bajen del transporte sólo cuando esté detenido y no en marcha, como ocurrió en esta ocasión.

LEY NO. 63-17

La nueva Ley 63-17, sobre Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial de la República Dominicana, tiene la sección V dedicada sólo al transporte escolar. El artículo 73 de esta legislación establece que el conductor del transporte escolar tiene que estar acompañado de un adulto, quien deberá cumplir con los requisitos establecidos por el Instituto Nacional del Transporte (Intrant), cuando los niños sean menores de doce años o algunos de estos sean de condición especial.

Parte de las atribuciones que debería cumplir el acompañante será vigilar el acceso de los niños a los centros educativos, siempre que las paradas no puedan realizarse cerca de la escuela o colegio donde estudien. Este asistente deberá procurar medidas que garanticen la seguridad de los estudiantes bajo su cargo.

Esta ley también establece que el agente de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) (que hoy se conoce como AMET) que identifique el paso de un autobús de transporte escolar de niños que se trasladen desde y hacia la escuela, deberá hacer todo lo posible para controlar la circulación de vehículos y garantizar el tránsito de los menores de edad con seguridad.

MANNY, UN NIÑO DEPORTISTA

El padre de Manny, Henry Rodríguez, lo describió como un niño inquieto que practicaba varios deportes. Se interesaba mucho por el béisbol, incluso su desempeño era prometedor y le auguraba un futuro brillante. Era tal su aptitud por esta disciplina deportiva, que hasta se ofrecía para impartir prácticas a otros niños. Manny se interesó por casi todos los deportes. Su padre, quien es entrenador de béisbol, reconocía sus dotes de deportista.

Manny jugaba cualquier posición dentro del play, porque lo único que le interesaba era participar. Sus posiciones habituales eran tercera base y las paradas cortas. Hubo una época en la que el boxeo también le llamó mucho la atención, al grado de que llegó a ponerse los guantes. Los restos de Manny fueron velados en la Iglesia de Dios de la Profecía Central Verón, la cual era visitaba de forma regular por su madre. El pasado domingo también se realizó allí un culto en honor a Manny.