El mercado informal de divisas saca una gran tajada a la crisis socio-política de Venezuela

Verón. Los venezolanos que viven en diferentes partes del mundo requieren cada vez más el servicio de envío de dinero a sus familiares que permanecen en el país, puesto que este tipo de transferencias se convierte en un mecanismo fundamental para ayudarles a sobrellevar los niveles de inflación que existen en esa nación suramericana.

Estos envíos adquieren una forma muy particular en relación con la de los demás países del mundo. Esto así, porque en Venezuela, desde el año 2003, el Gobierno estableció un control de cambio que con el transcurrir de los años dificulta a los venezolanos el acceso a las divisas.

Tal situación ha creado en ese país dos principales tipos de cambio: uno controlado por el Gobierno, y que se obtiene mediante rigurosos requisitos, cuyo precio por cada dólar oscila por el orden de los 3 mil bolívares (moneda venezolana), mientras que el segundo, que se ubica en el mercado informal, tiene un precio por cada dólar de unos 8 mil bolívares, el cual es más fácil de obtener a través de gestores no oficiales y sin ningún tipo de requisitos.

En República Dominicana, muchos venezolanos han hecho de esto un negocio bastante “rentable” y muy usual, porque disponen de cuentas bancarias, tanto en el país como en Venezuela, lo que le permite a estos extranjeros, con un importante movimiento migratorio en el territorio nacional, realizar conversiones monetarias entre pesos dominicanos, dólares y bolívares.

¿CÓMO FUNCIONA?

No existe en el país algún establecimiento formal donde los ciudadanos venezolanos acudan a realizar estas conversiones y poder enviar dinero a sus familias que aún permanecen en ese país.

A través de las redes sociales, estos nacionales ofrecen sus servicios de transferencias de dinero a Venezuela desde República Dominicana, por lo general mediante grupos de estos extranjeros ubicados en diferentes partes del país, lo que genera mayor grado de “confiablidad” para que el dinero llegue a los destinos deseados.

El procedimiento constituye en dar a conocer diariamente el precio del dólar en República Dominicana (unos 47 pesos de acuerdo al valor del día) y en Venezuela (unos 8 mil bolívares según el mercado paralelo).

El interesado debe tener claro el monto específico en pesos a enviar y dividirlo entre el valor del dólar en República Dominicana, cuyo monto resultante se multiplicará por el precio del dólar en el mercado informal venezolano.

Es decir, que si un ciudadano venezolano decide enviar unos 1000 pesos, divide este monto entre 47.53 (varía de acuerdo al día). El resultado dará una cifra de 21.03 que luego se multiplicará por 8 mil (también varía de acuerdo al día).

Eso dará un aproximado de 168 mil 314, que será el monto en bolívares a enviar. Producto de los altos niveles de inflación que tiene esa nación suramericana, algunos venezolanos aseguran que con unos 500 pesos que envíen a sus familiares, estos resuelven varios gastos de alimentación y medicinas, primordialmente, que constituyen una de las principales carencias de ese país.

 LA MANERA MÁS FÁCIL

Iván Torrealba, vicepresidente de la Asociación Churum Merum, una organización sin fines de lucro que brinda asistencia en diversas áreas a venezolanos en las zonas de Verón, Bávaro y Punta Cana, expresó que uno de los tipos de cambios existentes en Venezuela que más le favorecen es el paralelo, porque su resultado luego de su conversión generaría un mayor monto en bolívares, que sería medianamente suficiente para que sus familiares puedan cubrir algunos gastos.

“También en la República Dominicana hay venezolanos que ofrecen hacer una conversión directa de pesos a bolívares y viceversa.

Cada peso lo pueden vender entre 74 y 80 bolívares, quiere decir que si le das 1,000 pesos, ellos lo transforman en bolívares y lo que se hace es recibir esos 1,000 pesos acá y los bolívares lo transfieren desde una cuenta bancaria venezolana a otra cuenta indicada”, explicó.

Torrealba aseveró que este tipo de mercado para el envío de dinero es el más frecuente en el país, a pesar de que existen métodos de envíos formales, como por ejemplo los servicios de Wester Unión, pero que a muchos venezolanos no les conviene porque al convertirse el monto en bolívares, éste se calcularía a la tasa oficial del dólar en Venezuela (cerca de 3 mil bolívares) y no a 8 mil del mercado paralelo, lo cual reduciría significativamente la cantidad con la que familiares utilizarían para gastos.

Javier Astudillo y Jaime Alexander Blanco, venezolanos.

Recomendó estar atentos a la recurrencia de estos servicios porque se también se prestan para cometer estafas y aprovecharse de la urgencia que se tenga para efectuar estas transferencias, siempre y cuando se hagan con personas desconocidas.

“Lo mejor es agruparse y verificar la seriedad y confiablidad de los que disponen del mecanismo de envío de dinero. Nosotros como asociación contamos también con este tipo de asesorías, con la finalidad de que nuestros compatriotas sepan cómo transferirles a su familia y a quienes quieran ayudar”, dijo.

“LO HACEMOS FRECUENTE”

Varios de los venezolanos que hacen vida en el distrito Verón-Punta Cana, manifestaron utilizar recurrentemente estos servicios de envío de dinero por considerarlos la manera más fácil y accesible de hacerlo.

Javier Astudillo, empleado de un hotel en Bávaro, destacó estar consciente de algunos riesgos que corre al elegir estas formas de transferir dinero a su país; en virtud que la persona de su confianza, con la que regularmente hace este tipo de transacciones, no siempre está disponible y por cuanto acude a personas que ofrecen estos servicios en varios grupos de compatriotas en Facebook.

“Yo tengo a mi madre en Venezuela a quien tengo que enviarle dinero constantemente y esta es la manera más fácil de hacerlo. Trato de indagar sobre qué tan confiable es esa persona a la que voy a elegir para enviar dinero, porque ya una vez fui engañado por un venezolano en Higüey, que luego de transferirle 500 pesos, jamás me hizo la conversión.

Gracias a Dios fueron solo 500 pesos y no fueron más”, señaló. Astudillo reconoce algunos riesgos que se corren, pero que lo más recomendable es verificar bien con otros compatriotas el nivel de confianza de la persona que se escogió para desarrollar estas transacciones.

“Menos mal que en República Dominicana hay facilidades para enviarle dinero a mi mamá porque de lo contrario me vería en serias dificultades para hacerlo”, agregó. Igualmente, Jaime Alexander Blanco, empleado de un restaurante en Verón, indicó que cuenta con unos seis meses en el país y desde el primer momento que tuvo la oportunidad, acudió a utilizar este tipo de servicios de envío de dinero a Venezuela.

“Poco a poco fui conociendo el sistema y por medio de unos compatriotas me recomendaron una persona confiable con la que ya tengo varios meses enviando al menos una vez al mes. Siempre envío entre 5 y 6 mil pesos que en mi país es mucho dinero, incluso estaríamos hablando de unos 600 mil bolívares”, añadió.

Blanco expresó que próximamente estima enviar ahora productos de primera necesidad, a través de empresas de encomienda, puesto que es más fácil que mandar dinero por transferencia a Venezuela.

Julio González /
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