La comunidad haitiana se abre paso en la zona turística, más allá de la construcción

Julio González / [email protected]

Verón. Es común ver en las calles de muchas zonas del país a nacionales haitianos ocupando puestos laborales principalmente en las áreas de la construcción, transporte, conserjería, peluquería y seguridad, como parte de un activo movimiento migratorio hacia la República Dominicana que data de décadas, producto de los altos niveles de pobreza que mantiene el vecino país.

Los inmigrantes haitianos están diseminados en Punta Cana, Bávaro, Verón, El Hoyo de Friusa, Cabeza de Toro, El Cortecito, Uvero Alto, Macao, Boca de Yuma, y en Bayahibe, pero en menor cantidad. De acuerdo a datos de la Asociación Nacional de Hoteles y Turismo (Asonahores), las actividades turísticas de Bávaro y Punta Cana en general han generado 115 mil 882 empleos, representando el 53,5% de todos los que genera ese sector en el país.

La entidad estima que alrededor de 10 mil haitianos tienen empleos directos en la zona turística, mientras otros 50 mil se benefician indirectamente. Pese a la masiva presencia de inmigrantes ilegales, no se siente la labor de la Dirección General de Migración, que es la responsable de velar porque los extranjeros cumplan las normas establecidas para residir en territorio dominicano.

Algunos de estos nacionales no sólo están dispuestos a ocupar puestos de trabajos en sectores tradicionales, como la construcción, la  agricultura y la conserjería, sino que mucho de ellos están formados académicamente e incluso dominan hasta más de tres idiomas, lo que les permite desarrollar importantes labores dentro del sector turismo y comercial.

¿QUIÉNES SON?

Georges Erick Breil, es un haitiano que trabaja en una tienda reconocida tienda de bisutería en Plaza San Juan, en Bávaro, donde se desempe ña como vendedor. Tiene 28 años, habla tres idiomas y se encuentra laborando en el país desde el año 2009.

“Yo terminé el bachillerato en Puerto Príncipe, Haití, luego vengo caso nivel de instrucción, que proceden de las áreas rurales de Haití, y de grandes núcleos poblacionales como Puerto Príncipe, Cabo Haitiano, Gonaive, Jérémie, Mogoane, Fort-Liberté, Port-de-Paix, Les Cayes o Jacmel.

Por lo general son varones, con edades entre los 18 y los 35 años, aunque muchos de ellos si poseen estudios universitarios inclusive en Francia, Canadá y los Estados Unidos, lo que les permite hablar francés, inglés, creole y español.

Estos últimos son además, los que realizan las labores mejor pagadas como empleados de hoteles, bartenders, guías turísticos, bailarines y  República Dominicana y me establezco en Santo Domingo, donde se me dio la oportunidad de estudiar Electricidad. Siempre me interesé en aprender hablar otros idiomas y esto me ha servido porque mi trabajo actual me lo exige ya que vienen muchos turistas”, dijo.

Explicó que como él existen otros compatriotas insertados en tiendas y empresas de la zona que también dominan el manejo de varias lenguas, lo que les ha servido para ayudar a sus familias tanto en el país como en Haití.

Dijo que anterior a este trabajo, se desempeñaba como guía turístico en un hotel y era uno de los pocos empleados que servía como traductor de visitantes norteamericanos, pero que tuvo que dejar este empleo por considerar que obtenía bajos salarios. “Yo logré incluirme en el Plan de Regularización, que se hizo hace varios meses y eso me ha permitido lograr buenos trabajos, pero aún estoy esperando la documentación final para estar plenamente legal en el país e incluso poder buscar un empleo en uno de los grandes hoteles de
la zona donde pueda desarrollar más mi habilidad como traductor”, manifestó Breil.

Los obreros haitianos que viven en las zonas de Bávaro, Verón e Higüey, son en su mayoría jóvenes con un esmúsicos, vendedores en centros comerciales, mucamas o intérpretes.

Regularmente, llegan a sus centros de trabajo en autobuses con aire acondicionado o en sus propias motocicletas y automóviles, mientras los demás se desplazan en camiones y autobuses públicos y en motocicletas turísticas o motoconchos.

Jean Pierre Louis, es otro nacional haitiano que incursiona en el sector turismo, pero también es promotor en una fundación que promueve la salud humana. Tiene un poco más de año en la República Dominicana e inició laborando en un tours operador, al que no quiso revelar su nombre, porque asegura no está plenamente legal en el país y aun así le dieron la oportunidad de emplearse.

“Más que todo atiendo a personas extranjeras porque domino muy bien el inglés y el francés, al igual que en la fundación llamada Musta, donde además promuevo diversas acciones preventivas para evitar diferentes enfermedades. En estos empleos hablo varios idiomas y me ha tocado trabajar no solo con mis compatriotas haitianos, sino con norteamericanos y europeos también”, destacó.

REGULARIZADOS

De acuerdo con el presidente de la Asociación de Hoteles del Este (Asoleste), Ernesto Veloz, los nacionales haitianos desempeñan diversas funciones dentro de los hoteles de la zona y son contratados por los mismos porque están debidamente regularizados, de lo contrario no pudieran ingresar a la nómina con los beneficios de ley que se establecen en el país.

“Cuando un nacional haitiano o venezolano, que últimamente han estado llegando masivamente al país, lo ven laborando en un hotel es porque
tienen los permisos necesarios para poder ejercer tal actividad. Algunos que se ven trabajando en las playas, es porque contratistas externos traen varios grupos y los ponen a trabajar momentáneamente”, explicó.

Sin embargo, Veloz considera que la movilización de haitianos en la zona debe controlarse y ve con debilidad la labor de la Dirección General de Migración en torno a esto. Algunos representantes de tours operadores y hoteles, al ser consultados sobre la contratación de nacionales haitianos en importantes posiciones dentro de la empresa, no quisieron responder.

Pero empleados de esos establecimientos explicaron que los haitianos son escogidos porque aprenden a realizar sus labores con mucha eficiencia; no faltan a sus trabajos y casi nunca piden permiso para ausentarse, además de que hablan más de dos idiomas y no replican cuando le llaman la atención por cualquier motivo.

Otras de las razones para preferir a estos inmigrantes es que exigen menos dinero y siempre son dóciles y  dispuestos a trabajar en cualquier horario.

Se dice además, que son más organizados que los trabajadores dominicanos, son ahorrativos; casi nunca piden adelantos o dinero prestado, y siempre están preparados para trabajar largas jornadas siempre que se lleve a cabo el pago correspodiente.