La Altagracia: Dos semanas después del huracán María, varias comunidades aún se respira abandono

El Cajuil. Tras dos semanas del paso del huracán María por las costas Este del país, son muchos los afectados que todavía no reciben la asistencia de las autoridades responsables de esta tarea.

Una de estas comunidades es el Cajuil, en este distrito municipal, cuyos residentes aún no reconstruyen sus casas arrasadas por los fuertes vientos de este poderoso huracán. La semana pasada, el camión recolector de basura apenas empezaba las labores de recogida de desperdicio.

María Berroa, presidenta de la junta de vecinos de El Cajuil, dijo que las personas que viven en esta comunidad se sienten muy tristes y afligidos, porque están abandonados por las autoridades. “Realmente, habíamos 95 personas en el albergue (durante el huracán), donde no vimos ninguna de las autoridades”, destacó Berroa.

También, explicó que a algunas de las casas se les fue el techo y dos se destruyeron por completo. Ante esta situación, cada residente de El Cajuil ha tenido que reparar su propio hogar y valerse por sus propios medios.

Aún las estrechas calles permanecen atestadas de basura y el mal olor se siente por todo el lugar. Y es que el camión recolector tenía casi un mes sin pasar. Los residentes aseguran que antes del huracán y después del mismo, sólo pasó una vez, por lo que no pudo llevarse todos los desechos sólidos.

En El Cajuil hay alrededor de 125 casas. Según relata Berroa, la recogida de basura tarda de 15 a 22 días para realizarse en esa comunidad, por lo que deben acumularla hasta que pasen los empleados de la Junta Distrital destinados para estos fines.

Los residentes de esta comunidad pudieron salir hacia un refugio ubicado en La Ceiba, gracias a las gestiones de su presidenta de la junta de vecinos, quien los movilizó en el vehículo de su esposo. Una vez en el refugio, lo más de 90 desplazados de El Cajuil no recibieron asistencia de ninguna de las autoridades.

Durante los casi dos días que estuvieron en la vieja escuela de La Ceiba, a esta gente no se les suministró ningún tipo de alimento, por lo que tuvieron que retornar a sus hogares antes de los previsto, pese a que no se encontraban en las mejores condiciones.

LETREROS CAÍDOS

Una buena parte de los establecimientos comerciales del Distrito Verón-Punta Cana continúan en el suelo, luego de ser derribados por los fuertes vientos que ocasionó el paso del huracán María por las costas del país.

La mayoría de los letreros caídos se observan principalmente a lo largo de las calles de Bávaro y los comercios a los cuales pertenecen, aun no los reinstalan. Esta situación, al parecer no fue evitada de forma contundente por las autoridades, específicamente por la Junta Municipal Verón-Punta Cana y el Cuerpo de Bomberos, que de acuerdo a las declaraciones de su propio intendente, Miguel Ángel Álvarez, días antes de que pasara el fenómeno natural “estaban desmontando los letreros y podando los árboles, como parte de las medidas de seguridad”.

Los rótulos, que aún permanecen en el suelo, pertenecen a centros de seguridad privados, locales de comida, ferreterías, concesionarios y publicidad en general. Justo a dos semanas del paso de “María”, estos comercios no dan señales de que puedan ser levantados en los próximos días. Asimismo, en las zonas cercanas a El Cortecito aún permanecen caí- dos los cables de energía, por lo que residentes del sector hicieron un llamado de urgencia al Consorcio Energético Punta Cana-Macao, a los fines de que envíen un equipo técnico que pueda solventar la situación.

Cables de la empresa de telefonía Claro también continúan caídos, en la avenida Barceló, cerca del Cruce de Verón, así como en otras zonas del distrito turístico, aunque en los últimos días, se ha observado al personal técnico de esta compañía realizando las labores respectivas para reinstalarlos y reestablecer el servicio de internet en algunas partes donde todavía sigue suspendido.

Génesis Pache / Julio González