Indocumentados dentro de su propia tierra

Génesis Pache  / [email protected]

Verón. Yanete Féliz es madre de seis niños, reside en el sector Villa Playwood y al igual que cientos de dominicanos vive un drama conocido por muchos: no tiene documento de identidad y electoral, y lo mismo pasa con sus descendientes. Yanete no es extranjera; tampoco sus padres.

Ella nació en Verón, con una partera. Es dominicana, pero en su familia nunca la declararon como tal. “Mi mamá no me declaró, y cuando estaba haciendo la diligencia murió”, cuenta. Con la muerte de su madre su proceso se retrasó, por lo que sigue estando sin ninguna solución aparente.

A sus 36 años, vive el drama que muchos han tenido que enfrentar, debido a que los documentos de identidad le son requeridos para todo tipo de procesos legales. Por esta razón, Yanete no tiene trabajo formal ni goza de muchos derechos establecidos en el Código Laboral. Todos los contratos, diligencias legales y negocios, esta mujer los hace a través de la documentación de su esposo. En los centros hospitalarios donde dio a luz a sus hijos le decían, “cuando tengas la cédula, pasa a buscarlos”, haciéndole referencia al documento que se le entrega a la madres sobre el nacimiento de su hijos.

“Es difícil, porque no puedo trabajar; los hijos míos no me lo aceptan en la escuela. Cualquier cosa que tengo que hacer, tengo que buscar otra cédula, porque no tengo. Donde quiera que voy, me piden la cédula”, narra esta mujer, que a pesar de haber nacido en territorio dominicano funge como indocumentada.

Los hijos de Yanete tienen 17, 15, 14, 9 y 5 años de edad. Estos niños han estudiado gracias a un documento que un abogado amigo de la familia logró conseguirle a Yanete. El drama de Yanete lo viven a diario otros residentes del sector Villa Playwood. Alrededor de nueve personas narraron sus funestas vivencias con esta situación, y muchos de ellos son padres y madres de más de un niño que comparten esta misma condición. Marlenis Féliz, de 34 años, hermana de Yanete, vive la misma situación.

Es también madre de seis niños, y en la actualidad está embarazada. De su cruda y amarga realidad, responsabiliza a sus progenitores, de quienes dice nunca mostraron preocupación por declararla al momento de su nacimiento. Marlenis cuenta que ha ido en varias ocasiones a la Junta Central Electoral y ha iniciado los trámites legales para conseguir los documentos que avalen su dominicanidad, como un acta de nacimiento y su cédula de identidad y electoral.

Pero dice que todos estos esfuerzos se quedan a medias, sin obtener los resultados deseados. Sus hijos estudian con el documento que el hospital le dio al momento del nacimiento, pero en las instituciones educativas ya les están exigiendo otros tipos de documentación, como el acta de nacimiento, por ejemplo.

Marianny es una joven madre de 26 años que tampoco tiene documentos, y cuyos niños han corrido con la misma suerte que ella. Nació en Verón y lleva toda su vida viviendo en el mismo sector. El sustento diario de sus cuatro hijos lo obtiene haciendo trenzas y peinados, lavando ropa y limpiando casas.

 

CONSECUENCIAS

La falta de documentación afecta la vida de cada una de estas personas, principalmente la de sus hijos, quienes ven sus caminos tronchados por la falta de sus actas de nacimiento. Muchos de ellos no pueden acceder a beneficios que les corresponden por derecho. Uno de los principales dramas que enfrentan estos niños sin actas de nacimiento es la falta de oportunidades para estudiar. Esto, pese a que el artículo 63 de la Constitución Dominicana establece el derecho a la educación.

Este artículo reza que: “toda persona tiene derecho a una educación integral, de calidad, permanente, en igualdad de condiciones y oportunidades, sin más limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones”.

Hecmar Leonardo, encargada del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani) en VerónPunta Cana, señala que los efectos que tiene en los niños esta falta de documentación, desde el punto de vista psicológico, les va dañando la autoestima, porque a una persona que no tiene un nombre se le van a coaccionar algunos derechos, como un trabajo digno y un servicio de salud de calidad. “Se han dado los casos de personas que desertan en las escuelas.

Pero quiero que quede eso bien claro, la misma ley establece que la carencia de documentos no es un factor para no inscribir un chico o una chica en una escuela; se deben inscribir los chicos en las escuelas”, aclara. Hizo una invitación a los padres, para que no se dejen intimidar por los centros educativos. Y a lo que les sean apartados los niños de las escuelas por no tener registros de nacimiento, que pasen por las oficinas del Conani, para ofrecerle asistencia.

Mercedes Ramírez nació en Juanillo; tiene 35 años y no tiene ningún tipo de documentos. “Mi situación se debe a que yo nací aquí y mis padres se fueron y me dejaron con un señor, y el luego murió y yo no pude ser declarada”, cuenta. Mercedes tiene cuatro hijos, por lo que solicita ayuda para poder declararlos, y lograr de esta manera que puedan regresar a la escuela.

Al no tener cédula, estas personas se mantienen “haciendo chiripas” o trabajos informales con las personas que los conoce en el sector donde viven. “Yo les solicito a las autoridades que me den una ayuda, porque en realidad lo necesito, para trabajar y seguir y sacar hacia adelante a mis hijos y ponerlos a estudiar”, agrega Mercedes.

Hay casos que son mucho más dramáticos, como el de Juan Miguel Eusebio. Este adolecente dice que le interesa seguir estudiando, pero no cuenta con la documentación requerida. Juan Miguel asegura que su madre ha intentado en varias ocasiones conseguir alguna documentación, yendo hasta el hospital de San Pedro de Macorís, donde nacieron sus hijos, pero le dicen que no están en los registros. Eliza Ávila y su hermano, Eury Ávila, viven en la misma situación. Cuentan que su abuela murió sin declarar a la madre de ellos, por lo que ésta se quedó sin documentos y por consiguiente sus dos hijos también.

REALIDAD

La encargada del Conani reveló que en el sector de Villa Playwood se han realizado dos levantamientos de personas sin registros de nacimiento, y esto ha arrojado que 76 niños, niñas y adolescentes se encuentran sin registro de nacimiento. Señala que esto se debe mayormente a una situación de negligencia para las declaraciones, lo asegura se traspasa de una generación a otra. Isabel Leonardo (María Villa Playwood), presidenta de la junta de vecinos de esa localidad, expresa que esta situación de personas sin documento la ha venido trabajando desde hace tiempo.

En la escuela comunitaria que Leonardo apadrina en esa zona hay más de 200 niños inscritos, de los cuales por lo menos 40 dominicanos no tienen documentos. A esto se le suman los extranjeros que tampoco cuentan con una identificación legal. Esta dirigente comunitaria pide ayuda para continuar enfrentando la situación de cientos de personas que acuden a ella en busca de algún tipo de solución al respecto, sólo en ese sector de Villaplaywood. Junto a Leonardo, la también activista comunitaria Teodosa Cueva (Bonga) ha mostrado preocupación por este tema.

En la actualidad, Cueva está criando a un joven que no posee este tipo de documentación, y a quien se lo requieren para los niveles educativos que está alcanzando en el centro donde estudia. La Junta Central Electoral establece que la declaración tardía debe hacerse en la Oficialía del Estado Civil, cuya demarcación jurisdiccional esté dentro de los límites del lugar donde ocurrió el nacimiento (clínica u hospital).

Para este proceso se requiere de una cédula de identidad y electoral de la madre, y el certificado de la clínica u hospital. En caso de que la paternidad vaya a ser asumida se requiere la presencia del padre y su cé- dula de identidad. El Ministerio de Interior y Policía (MIP) y la Junta Central Electoral (JCE), llevan tres años desarrollando el programa “Gestión de registro tardío de nacimiento”, que busca ayudar a niños, niñas, adolescentes y adultos que no tienen registro de nacimiento.

Este programa les ayuda a conformarles sus expedientes, para luego remitirlos a la Junta Central Electoral, a fin de que puedan obtener sus actas de nacimiento. En la actualidad, sólo han trabajado en algunas zonas de Santo Domingo.