HOY Y EN MINUTOS / Venezuela: Utopía de la abundancia

Hamlet Melo.
Hamlet Melo.

Hamlet Melo [email protected] 

Nos sobrecoge un video que se hizo viral en las redes sociales donde una niña solicita al presidente venezolano Nicolás Maduro, artículos indispensables para su subsistencia. Pareciera un clamor de algún país de África Central y no de uno con las potencialidades y riquezas naturales, culturales y petroleras como Venezuela. Lastimosamente, no es un hecho aislado. Venezuela afronta una gran crisis humanitaria y de seguridad alimentaria.

Así lo declaró la Asamblea Nacional venezolana desde el 11 de febrero de 2016. La Asamblea, exige al gobierno elaborar un plan de seguridad alimentaria para enfrentar este grave problema que incluye, entre otros males: escasez de alimentos básicos, medicinas y productos de higiene personal y el encarecimiento de los existentes por el acaparamiento, contrabando en los estados fronterizos y especulación.

Los hechos son contundentes. El colapso de la Revolución Bolivariana que con bombos y platillos implementaban, es inminente. Entonces ¿Qué camino recorrió Venezuela para llegar hoy a esta crisis, a pesar de sus grandes capitales provenientes del petróleo, cambios favorables en el sector agroalimentario y en su marco legal a favor de la soberanía y seguridad alimentaria y los derechos de las personas, con políticas de protección social?

El oficialismo responde que es un plan orquestado desde la oposición, “guerra económica”, para desestabilizar la gestión y propiciar su salida a tiempo o destiempo.

La sensatez, sin embargo, obliga a pensar que este país sudamericano, no superó el reto de mantener la estabilidad y sanidad de sus finanzas públicas en el tiempo de vacas flacas, con la caída de los ingresos petroleros.

Además, el endeudamiento, fallas en el diseño de políticas como el trueque de petróleo por alimentos, el dominio del Estado en la producción, importación, distribución y comercialización de alimentos, sin contar con las capacidades y controles para ello; el proceso inflacionario incontrolado y la inseguridad jurídica para inversionistas y productores nacionales y extranjeros.

El pueblo venezolano necesita la atención y solidaridad internacional. De ellos, una gran lección: La fortaleza de un país no reside en sus recursos sino en la forma de gestión y administración de aquellos.