HOY Y EN MINUTOS / Elecciones: oportunidad para empoderamiento ciudadano

Hamlet Melo
Hamlet Melo

Hamlet Melo / [email protected]

Desde hace 22 años, el país no vive un proceso electoral tan activo como el que se avecina el próximo 15 de mayo. Estarán confluyendo conjuntamente las elecciones presidenciales, congresuales y municipales. Se elegirán, según la Junta Central Electoral, 4,066 funcionarios, correspondientes al Presidente y Vicepresidente de la República, 190 diputados/as, 32 senadores/as; 158 alcaldes e igual número de vicealcaldes; mil 164 regidores/as y la misma cantidad de suplentes; 234 directores/as de distritos municipales e igual número de sustitutos y 730 vocales.

Además del ejercicio del Derecho a elegir y ser elegido, ¿qué relevancia tiene este proceso para la ciudadanía? Básicamente, es una oportunidad de participación y empoderamiento político y social real de los ciudadanos y ciudadanas. La oportunidad de evaluar a los candidatos y candidatas en base a propuestas pasadas y sus ejecutorias; y sobre todo, de ser los protagonistas y núcleo central de nuevas programaciones y agendas, a ser cumplidas de cara al período constitucional 2016-2020, si se les conquista el voto.

El empoderamiento ciudadano, es clave, para lograr, efectivamente, despertar la conciencia colectiva y construir voluntades que incidan y promuevan un proyecto común de desarrollo, tanto para su entorno, la circunscripción, la provincia y para el país.

Por otro lado, los candidatos y candidatas requieren abrir espacios participativos e incluyentes, donde la ciudadanía sea escuchada, incida, proponga o demande de aquellos, acciones puntuales de interés común. Lo contrario, es antidemocrático, pues la democracia implica debate, análisis, cooperación, diálogos, tolerancia, inclusión y consensos.

Una experiencia exitosa de participación y empoderamiento ciudadano son las consultas. En ellas, el pueblo, de acuerdo a su realidad y de manera directa y sin intermediarios, traza las directrices que los funcionarios electos deben seguir y respetar. Estas directrices no pueden salir del sobrero mágico del aspirante o ser discrecionales o antojadizas. Carecerían de legitimidad.

Construyamos, pues, ciudadanía. Tomemos conciencia de nuestros derechos y deberes. Involucrémonos en los espacios de toma de decisiones. Participemos!