HOY Y EN MINUTOS / Colombia, país que impresiona

Hamlet Melo.

Hamlet Melo / hamlet_melo@hotmail.com

Mientras el pasado domingo 27 de mayo se celebraba el Día de las Madres en nuestro país, los hermanos colombianos salieron a las calles a ejercer su derecho al sufragio. En los comicios electorales terciaron 5 candidatos por la presidencia de ese país latinoamericano. El demócrata de la Gran Alianza por Colombia, Iván Duque, se alzó con un 39% de los votos, mientras que Gustavo Petro, de la Coalición Colombia Humana, obtuvo un 28% de los 19, 336,134.00 votos válidos. Asimismo, Sergio Fajardo, de Compromiso Ciudadano, con un 23%, Germán Vargas Lleras, por Mejor Vargas Lleras, con 7%, y Humberto de la Calle, del Partido Liberal, con apenas un 2% de los votos válidos según el Consejo Nacional Electoral (CNE). De los 36,783.940.00 millones de colombianos inscritos, el 53% acudió a las urnas, es decir, solo la mitad de las población hábil para ejercer el voto. A raíz de la Sentencia núm. C-490, dictada en 2011 por la Corte Constitucional de Colombia, en un ejercicio de interpretación constitucional sobre los derechos de ciudadanía de los colombianos, consagró la figura electoral del “voto en blanco”, como “una expresión política de abstención o inconformidad, con efectos políticos”, y agrega que “el voto en blanco constituye una valiosa expresión del disenso a través del cual se promueve la protección de la libertad del elector”. Basados en este fallo constitucional, los colombianos tienen el derecho constitucional de manifestar en las urnas su abstención o rechazo a las candidaturas para optar a determinados cargos electivos. En los pasados comicios, el electorado colombiano hizo uso contundente de este derecho. Unos 341,087 votos fueron procesados en blanco, registrando el Consejo Nacional Electoral (CNE) la mayor cifra desde su reconocimiento. Ante este panorama electoral, la legislación colombiana prevé la conocida “segunda vuelta electoral”, pautada para el domingo 17 de junio de 2018. Fórmula ésta idéntica a la consignada en el artículo 209, numeral 1, de nuestra Constitución.
Quiero hacer varias acotaciones sobre el pasado proceso. En primer lugar, me llama poderosamente la atención el elevado número de abstención registrado en Colombia que, en términos políticos, resulta alarmante y un fenómeno digno de análisis. De igual forma, la inserción de la figura del voto en blanco, que no es más que una herramienta que posee el pueblo para expresar su inconformidad con los actores políticos y el sistema de partidos que impera en el país.
Al igual que en nuestro país, tenemos la fe y la esperanza que los partidos políticos y el liderazgo nacional tienen en sus manos la oportunidad de escoger un presidente que respete la constitución, priorice los problemas neurálgicos del país y finalmente que pueda anteponer los interés colectivos entre los particulares existente.

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