HOY Y EN MINUTOS / Donald Trump: una figura polémica

Hamlet Melo.

Hamlet Melo / [email protected]

Los Estados Unidos de Norteamérica siempre se han caracterizado por ser un modelo a seguir, un paradigma de los países desarrollados y el país donde existen todas las oportunidades: de ahí surge el llamado afán de lograr el “sueño americano”.
El pasado mes de enero, el presidente número cuadragésimo quinto llegó a la Casa Blanca luego escenificarse una campaña muy compleja entre la veterana ex primera dama, ex secretaria de Estado y ex senadora del Partido Demócrata, Hillary Clinton, y el magnate empresario Donald Trump. Las predicciones electorales a favor de la candidata demócrata quedaron aplastadas por una realidad que pasmó a todos: una figura tan sui generis como Trump se alzó, en un abrir y cerrar de ojos, con la presidencia de la primera potencia mundial. Una conquista que inició sus aspiraciones en el año 1999.
El logro electoral del Partido Republicano con Trump a la cabeza es un hito que envuelve muchas contradicciones e ironías políticas. La política norteamericana desde el pasado viernes 20 de enero ha sido cambiante a lo largo de estos meses. No obstante a esto, la corta administración Trump ha sufrido infortunios destacables. Actualmente, se volcaron sobre su gobierno los escandalosos rumores de que Rusia había tomado participación activa en el proceso eleccionario ocurrido el año pasado, llegando inclusive, a influir considerablemente en la victoria republicana hacia la Casa Blanca. Todo esto originado por la cuestionable e imprudente destitución de James Comey, director del FBI (Buró Federal de Investigaciones, por sus siglas en inglés).
En cuanto a la política exterior, Trump en ocasiones ha desbordado los límites de la diplomacia y las relaciones internacionales. Muestra, en la mayoría de los casos, una actitud desafiante respecto de las responsabilidades asumidas por los Estados Unidos en la mayoría de los tratados bilaterales y multilaterales relativos a intercambio comercial, cooperación y asistencia hemisférica/regional.
Mi preocupación sobre el caso del nuevo presidente radica en la actitud veleidosa e impetuosa que asume en sus intervenciones públicas. Su gestión de gobierno parece dominada por la palabra intempestiva y mordaz. Y, bajo ese predicamento, no creo que República Dominicana se encuentre segura ante decisiones eventuales que adopte la administración Trump en procura de desconocer o incumplir compromisos que inciden de forma directa en la economía y la política nacionales. Vamos a apostar a que nuestro cuerpo diplomático, encabezado por el presidente Danilo Medina, pueda desplegar sus mejores esfuerzos para permitir que el país, durante estos cuatro años republicanos, disfrute de un clima de reciprocidad y paz nacional