Hipólito Pérez Herrera: “Aquí lo que había era muchas culebras y puercos cimarrones”

Génesis Pache/[email protected]

Verón. Hipólito Pérez Herrera, conocido comúnmente por Don Polo, es un personaje de la corta historia de este distrito municipal Verón-Punta Cana. Tanto su nombre como el de su hermana han servido de inspiración para colocarle los nombres a dos importantes sectores de aquí.

Don Polo cuenta con 82 años de edad y es hermano de la señora Cristina Pérez Herrera, quien ya falleció. En honor a ella se le puso el nombre de La Cristinita a uno de los barrios más populosos de este distrito. Y fue en honor a Hipólito Pérez que se le colocó el nombre a Lotificación Don Polo, un barrio erigido a corta distancia de La Cristinita.

Ambos hermanos son los fundadores del sector La Cristinita, en el 1978. Pérez es procedente de El Peñón de Los Reyes, en La Ceiba. Relata que a su llegada esta zona estaba compuesta solo por montes y no había residentes.

“Al principio, yo dormía solito y era el Señor quien me cuidaba”, cuenta Pérez, sobre los primeros años que pasó en Verón. Se mudó a esta zona porque en su localidad natal trabajaba junto a su padre, pero quería moverse para así conseguir sus propios recursos.

A su llegada a este pueblo, empezó a desbaratar montes y hacer propiedades. Dividió en solares la parte donde está hoy La Cristinita, y empezó, junto a su hermana, a venderlos. Cuenta que ese sector se quedó con el nombre de La Cristinita, porque las personas que empezaron a vivir allí, cuando pasaban en las guaguas de trasporte público, decían ‘me quedo en la calle de Cristinita’.

“Aquí piensan en hacerle como una estatua a mi hermana, en un espacio que dejamos en la entrada, y a mi también”, señala.

Don Polo fue el primero en llegar a Verón, porque su hermana se quedó en el campo haciendo negocios, pero siempre le estuvo ayudando, hasta que se unió a él para vivir en esta localidad. Doña Cristinita tiene siete años que falleció. Eran once hermanos en total, de padre y madre, y solo quedan dos.

PERCEPCIÓN 

Don Polo junto a su esposa Luz Méndez en su casa de La Cristinita.
Don Polo junto a su esposa Luz Méndez en su casa de La Cristinita.

Don Hipólito explica que esta zona se fue desarrollando despacio, pese a que reconoce que era difícil la situación. “Aquí no había barrio, solamente estaba don Melitón; después no había gente en ninguna parte. Aquí lo que había eran muchas culebras y puercos cimarrones”, asegura.

Señala que los solares no costaban prácticamente nada, porque no había a quién venderle, pero que en la actualidad un metro cuadrado cuesta hasta 1,300 pesos.

Dice que esta zona turística de Verón-Punta Cana es “lo mejor de la vida”, porque antes aquí no se hablaba del turismo, pero ya se ha convertido en una fuente de subsistencia para miles de personas que viven aquí de forma permanente.

“Si no es por el turismo, este pueblo y todo lo que hay aquí no estuviera. Ese turismo que siempre iba a Puerto Plata se desbarató, y ahora aquí va a coger un valor terrible, porque aquí es donde está la fuente”, manifiesta.

VIDA Y FAMILIA 

Don Hipólito es un señor sonriente, que se sienta en las afueras de su casa a presenciar el panorama por las tardes. Tiene la costumbre de levantarse muy temprano, lo cual adquirió por su labor en la agricultura. Desde joven se levanta de madrugada, porque asegura que “el que se levanta temprano Dios le tiene algo por ahí”.

Añade que “yo me levanto a las 5:30, porque yo estoy impuesto; me baño, tomo café y me siento aquí afuera, porque viene gente y nos ponemos a hablar”, relata. Don

Polo asegura que la receta para la larga vida se la ha dado Dios.

Es un hombre casado, con 35 años de matrimonio, y tienen cuatro hijos procreados con doña Luz Méndez. Conoció a su esposa en su tierra natal, El Peñón de Los Reyes. Anteriormente, tuvo un primer matrimonio con cuatro hijos también, por lo que don Polo tiene ocho hijos y siete nietos.

Don Polo ya no trabaja, por su avanzada edad, pero pertenece a la junta de vecinos de su sector. “Siempre que hay una reunión de la junta de vecinos, yo como viejo protector de aquí, voy a oír lo que se está tratando y lo que yo pueda hablar, lo hablo”, resalta.

Don Hipólito explica que las personas que viven en La Cristinita lo tratan muy bien, le cuidan y lo respetan. “Nadie puede enfrentarse con el señor Polo, porque yo respeto para que me respeten”, manifiesta.

Ante cualquier situación, los residentes van y le consultan a él, quien los aconseja sobre cuáles mediadas tomar.