Higüey es una de las tres capitales provinciales más importante del país.

Higüey: Un pueblo rezagado y con una deuda histórica por el Estado

Higüey. Con más de 400 mil habitantes, Salvaleón de Higüey es el municipio cabecera de la provincia La Altagracia, que durante los últimos 20 años ha tenido un crecimiento exponencial en su economía, pero a pesar de ser una de las tres principales capitales provinciales del país, su desarrollo socio-urbano se ha quedado rezagado.

Según La Cámara de Cuentas de la República Dominicana, este municipio retribuye el 40% de los casi 500 millones de pesos que asigna el Estado en los presupuestos anuales a los ayuntamientos de la provincia, además de los más de 8 mil millones de pesos que atribuye al Estado por ingresos de domicilios fiscales.

Pero, a pesar de ello, no hay ordenamiento urbano, sus vías principales son estrechas y están en mal estado (incluyendo Verón-Punta Cana), no existe una planta de tratamiento, no hay un servicio de agua potable eficiente y el sistema de tránsito es un caos que se priva de una planificación eficiente. “Higüey se quedó en pueblo y no ha podido convertirse en una ciudad”, explicó Luis Rafael Cedeño, exgobernador de este municipio.

“Tenemos autoridades que tienen más de 40 años liderando todo el panorama político, y por ese motivo nos hemos quedado estancados y vemos que unos de nuestros distritos municipales (Verón – Punta Cana) se nos adelantó por muchos años”, agregó.

Por consiguiente, a pesar de que este municipio es el tercer pilar económico del país (por detrás, solamente, de Santo Domingo y Santiago), no ha podido tener un crecimiento vertical, tanto en sus infraestructuras como en la calidad de vida de las personas.

Todo el crecimiento percata de una forma horizontal y desorganizada. Y esto es evidente por uno que otros factores, como, por ejemplo, el poder adquisitivo. De los más de 2 millones de motocicletas que hay en República Dominicana, 100 mil de ellas están en este municipio, pero de los más de 816 mil automóviles, solo 9 mil están registrados en la provincia Altagracia.

Es decir, cerca del 30% del municipio de Higüey, tienen motores y solo el 2% tienen vehículos de 4 ruedas, a comparación del Distrito Nacional y Santiago, que, en sus calles, tienen más automóviles que motocicletas, según el informe anual del parque vehicular de la Dirección de Impuestos Internos (DGII).

AUSENCIA DE PLANIFICACIÓN SIN UNA CLASE SOCIAL EXIGENTE

“Hacemos las propuestas, siempre, pero nunca concretamos. Se quedan en anteproyectos que no pasan a más. Pero se lograría si se dejara de interesar los beneficios particulares de algunas partes”, explicó Hamlet Melo.

Melo expresó que, por la falta de planificación, el municipio de Higüey no estuvo preparado para lo que debería ser ahora y uno de los ejemplos más evidente es el caótico tránsito de la ciudad y el crecimiento desorganizado que lo ha llevado a convertirse poco atractivo visualmente.

Otro ejemplo claro de la falta de planificación y preparación para el crecimiento exponencial del pueblo de Higüey es su mercado, en donde trabajan más de 2 mil personas, pero es un caos total por lo estrecho que es y lo poco condicionado que está para la cantidad de habitantes que existen en el pueblo.

“No nos preparamos para el gran crecimiento de Higüey. Nos hemos quedado pequeños con respecto a la gran población que hay acá”, explicó Johnny Severino Guerrero, gobernador del Mercado Municipal de Higüey. “Yo puedo asegurar que el principal problema es el tamaño y cuando se nos habilite un nuevo espacio para nuestro organismo, podríamos trabajar en ese cambio”, agregó. “La realidad es que no tenemos un sector empresarial que vele por el crecimiento común, sino que vela por sus beneficios particulares”, explicó Hamlet Melo.

“Además de que no hay empresas grandes que hayan crecido aquí”, agregó. Lo que quiso explicar el mandatario, es que en este municipio son escasas aquellas empresas higüeyanas que podrían servir como grandes potenciadores de la economía local y que podrían velar por el crecimiento organizado de la población.

“En Higüey tenemos grandes tiendas, pero la realidad es que ninguna de ellas es higüeyana. La Sirena, El Jumbo, Iberia, pero es que no son creadas por higüeyanos, solo tenemos mueblerías y moto prestamos que simplemente se alimentan de la pobreza y la desorganización”, explicó el economista Manuel Antonio De La Rosa.

Según el economista, quien toda su vida vivió en el pueblo de Higüey, pero actualmente trabaja en una empresa ubicada en Punta Cana, el municipio está lleno de empresas que solo se alimentan de la pobreza que hay en el pueblo, lo que repercute a que exista un interés particular y no colectivo.

Jean Garrido /jgarrido@editorabavaro.com

Click en la portada para ver edición impresa Edición impresa, BávaroNews