Rodríguez es presidente de la Asociación de Golfistas de La Altagracia (AGLA),

“En el golf tienes que estar preparado físicamente y mentalmente tranquilo”

Génesis Pache /[email protected]

Punta Cana. Enrique Rodríguez es un hombre de familia, que se ha desarrollado en el área del transporte turístico y que, sobre todo, se ha dedicado a jugar golf, primero como pasatiempo y luego como estilo de vida. Rodríguez es presidente de la Asociación de Golfistas de La Altagracia (AGLA), entidad a la que tiene varios años perteneciendo y representa con gran amor y orgullo.

Oriundo del municipio de Higüey, provincia La Altagracia, Rodríguez empezó sus labores como empleado de la empresa Servair, en el Aeropuerto Internacional de Punta Cana (AIPC), donde duró 20 años laborando como gerente de estación, donde aún labora, pero en el área de logística del transporte a las líneas aéreas que esta empresa representa. Hoy es propietario de una empresa de transporte que ofrece sus servicios en toda la zona turística. Pero la historia de Rodríguez parte desde su nacimiento, hace 40 años, en Higüey.

Es hijo de una enfermera que trabajó durante 30 años en el hospital Nuestra Señora de La Altagracia. Rodríguez no sólo nació en ese municipio, sino que se crio allí. Realizó sus estudios primarios y secundarios en el colegio de La Salle. Su carrera universitaria de Ingeniería en Sistema la hizo en la Universidad Central del Este (UCE).

Ya tiene cinco años viviendo en Punta Cana, pero toda la vida ha vivido en Higüey. Rodríguez es despachador de vuelos. Su experiencia de 20 años en gerencia y operaciones de vuelos le permite desempeñar hoy correctamente sus labores. Ha desarrollado cursos por todo el mundo en su campo laboral, tanto en Europa, Estados Unidos como en América del Sur. “Como estoy solo como asesor en la aviación, me dedico actualmente al transporte turístico y empresarial; tengo una compañía de transporte, Coral Business Partner Services SRL”, dijo Rodríguez.

AGLA Rodríguez narra que cuando vino al área de Punta Cana, sus compañeros de trabajo le invitaban a jugar golf, pero él no se interesaba, hasta que unos tres años después decidió entrar a jugar. “En el 2010, cuando el golf pasa a ser un deporte olímpico, se vio la necesidad de que la Federación Dominicana de Golf (Fedogolf), que en ese año fungía como una asociación, porque los jugadores podían ir a inscribirse directamente a la federación, pero para ser una federación como tal tiene que agrupar asociaciones y estas a su vez agrupar ligas”, destaca.

Así fue como se crearon las asociaciones de golfistas. Un grupo de golfistas de esta provincia dirigidos por Rodríguez se asociaron en la AGLA. La Asociación de Golfistas de La Altagracia tiene elecciones cada dos años; fue fundada en el 2010. Cuenta con unos 90 miembros oficiales, que pagan sus membresías, pero tiene en toda la provincia unos 200 golfistas. El AGLA tiene dos ligas, una es la de “Los caballeros del golf” y la otra es “Los chukis golf league”. Estos son los grupos que compiten dentro de la asociación. Estas dos ligas hacen intercambios o torneros entre ellos.

Durante el año el AGLA compite contra otras asociaciones del país. La República Dominicana sólo tiene cinco provincias con asaciones de golfistas, que son La Altagracia, La Romana, Santo Domingo, Santiago y Puerto Plata. Estas asociaciones se crean en las provincias que cuentan con campos de golf y compiten entre ellas.

Primero compiten interligas, y luego, al final de año, entre asociaciones.

LABORES SOCIALES

Las labores sociales que este protagonista ha realizado, las ha hecho a través de la AGLA. El pasado año realizaron un torneo del golf en beneficio de los niños pobres de la Escuela Básica de Cristino Abreu, en el sector Mata Mosquitos, en Bávaro. Pudieron recaudar un total de 170,680 pesos.

Estos fondos fueron canalizados a través de la Fundación Apadrinamiento por Amor, entidad que se dedica a apadrinar niños de comunidades de escasos recursos, para proveerles sus necesidades básicas, como educación, salud y también en la parte afectiva. La entrega simbólica del cheque fue realizada por Enríquez Rodrí- guez. En esa ocasión, la actividad se realizó en el campo de golf de Punta Blanca y Bávaro, y fue recibida por Cesarina Abreu, presidenta de la fundación. Según Rodríguez, esta fue la primera labor social pública que realizaron como asociación. Pero en ocasiones anteriores han entregado reyes y alimentos a niños en Higüey. También, han contribuido con el hogar de ancianos de ese municipio.

“Dentro de la asociación, tenemos muchos empresarios y cada uno pone un grano de arena como puede”, destaca. También, asegura que se están agrupando mejor y aunando esfuerzos, para que sus aportes a la sociedad en la que viven sean un poco más grandes. “Quizás hay cierta cultura de personas que dan y ayudan y no quieren que lo publiquen, pero en el caso de este donativo, como se trataba de un grupo, las encargadas de la fundación quisieron hacerlo público para incentivar a las personas, asociaciones y demás empresarios”, señaló.

EL GOLF

Para Rodríguez, el golf es de los deportes más difíciles que hay. “Primero tienes que estar preparado fí- sicamente, y luego mentalmente tranquilo, para que te salga bien. Hay gente que no lo juega competitivamente, sino que lo juega solo para entretenerse”, explicó.

A este golfista, el deporte que practica le parece un estilo de vida, algo muy sano, donde no existe ningún tipo de drogas, anabólicos o demás estimuladores que se utilizan en otros deportes. Considera que este deporte se ha convertido en una conexión entre profesionales de diferentes ramas, ya que allí convergen ingenieros, abogados, aviadores, transportistas, empresarios del área de muebles, entre otros.