FINANZAS PERSONALES / Renegociar puede ser una opción

Frank Marrero.

Frank Marrero / fmarreromieses@gmail.com

Cuantos de nosotros nos encontramos muchas veces tristes, frustrados y hasta con envidia, porque deseamos tantas cosas que no logramos obtenerlas, lloramos y vamos y trabajamos duro y hacemos todo lo posible humanamente por obtener aquello que tanto deseamos y no lo logramos.
Pero la palabra de Dios nos dice claramente que no tenemos lo que deseamos porque no lo pedimos, de manera tal que si le pedimos al Padre celestial aquello que tanto deseamos y anhelamos que muchas veces es imposible hasta para nosotros obtener o conseguir, para el Padre no. De seguro que Él nos lo dará.
Al pedirle lo que deseamos a Él, El hará que todas las cosas que le pedimos las recibamos porque nada hay difícil para Él.
¿Cuántas veces hemos dejado de obtener consejos, respuestas, palabras de aliento, empleo, aumento, perdón, misericordia, oración, etc. Solo por no atrevernos a pedirlo?
Y es el miedo y el orgullo quienes muchas veces nos impiden pedir; impidiéndonos muchas veces recibir lo que deseamos. El miedo, la vergüenza nos paralizan y el orgullo no nos permite ser humilde y humillarnos al pedir a otros lo que necesitamos y deseamos, ignoramos que Dios al orgulloso lo mira de lejos. Y no le concede el favor que tanto necesita para recibir lo que desea.
Una y otra vez, la Palabra de Dios nos insta a pedir, pero a pedir con fe, para poder recibir lo que pedimos, sin codicia ni avaricia para nuestro propio deleite y placer.
Como nunca antes debemos acercarnos confiadamente a Dios y pedirle por nuestras vidas, salud, finanzas, familia, conyugue, hijos, negocios, protección, fuerza, sabiduría, paz, misericordia, salvación, favor, entendimiento, gozo, amor, dones, quietud en la nación, etc.
Dios como padre bueno quiere que le pidamos, porque Él es un padre que da buenas dadivas y todo el que le pide recibe.
Levántate mujer, esposa, joven, hombre, madre, maestra, líder, empresario. Levántate a pedirle todo eso que desea tu corazón; ora, ora, pide esa palabra de aliento que tanto necesitas en tu hogar, negocio, familia, ciudad y veras como todo un ejército será movilizado para responder y corresponder a lo que has pedido en oración.
Pídele ese cambio de vida y esa transformación que tanto deseas.
Pide, pero pide con fe, certeza y convicción en tu corazón, sin ninguna duda de que recibirás lo que has pedido… Gracias.

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