FINANZAS PERSONALES / Finanzas después del divorcio

Frank Marrero.

Frank Marrero / [email protected]

El rompimiento matrimonial de las parejas tiene una serie de consecuencias para las personas, que impactan en todos los aspectos de sus vidas. Además de la parte emocional, la parte económica es fuertemente afectada.
Una ruptura matrimonial puede asimilarse como una pérdida y un rechazo, que también tiene efectos físicos y emocionales, y es por eso que puede llegar a doler tanto. Pero una vez se supera, empieza una nueva etapa, en la que la autoestima, nuevos estilos de vida y la confianza pueden ser las herramientas adecuadas para ayudarle a perseguir sus sueños e, incluso, conseguir un nuevo amor.
Uno de los factores favorables de una separación cuando hubo un divorcio, es el desarrollo de habilidades financieras que le ayudarán a ser más inteligente con el manejo de su dinero.
Muchos de los matrimonios organizan sus finanzas pensando en dos ingresos, que cuando una parte no tiene, la otra puede llegar a respaldarlo; mientras los gastos, por lo general, también se dividen en partes iguales. A diferencia de los solteros, que se preocupan por sus necesidades inmediatas e ignoran tantas otras, vivir en pareja permite fortalecer acciones conjuntas financieras, pues mientras uno se encarga de recordar el pago de los servicios, al otro le corresponde estar pendiente del supermercado y del pago de la hipoteca o alquiler de casa; con lo que las responsabilidades se empiezan a dividir.
El divorcio, una pérdida de dinero
Una vez se da el rompimiento, todo se cae al suelo. De acuerdo con estudios de la Universidad de Ohio, las personas que se divorcian tienen una pérdida de su riqueza en cerca del 77%, en parte porque implica que todo lo adquirido con la pareja debe dividirse en partes iguales y aunque haya sido usted quien más dinero haya puesto, esto no importa a la hora de disolver un matrimonio.
Incluso, contrario a la que se cree, el impacto en las mujeres divorciadas no es mucho más fuerte que el de los hombres divorciados, en términos de dinero real.