FINANZAS PERSONALES / El Gasto Hormiga en una fuente de ahorro

FINANZAS PERSONALES / El Gasto Hormiga en una fuente de ahorro

Frank Marrero
Frank Marrero

Frank Marrero / [email protected]

Periódicamente (una buena opción es durante el fin de semana) toma tus registros, revísalos, y saltarán a tu vista esos pequeños gastos que hiciste durante la semana y que normalmente no tienes en cuenta en tu presupuesto.

2) Identifícalos

Una vez detectados los gastos hormiga que realizaste durante la semana agrúpalos según su naturaleza. ¿Son refrescos y botanas? ¿Dinero que das a tus hijos para que compren algo en la escuela? ¿O dinero para papelería por trabajos escolares? ¿Limón, cilantro, cebolla u otros ingredientes que te faltaban para preparar la comida? ¿Esparcimiento como palomitas o nachos en el cine?

Procura que los grupos que armes sean lo más naturales posible, no desgastándote rebuscando agrupaciones. Entre más sencillo lo manejes, te será más fácil perseverar en esta estrategia.

3) Priorízalos

Es muy posible que algunos de los grupos son gastos que no puedes eliminar, como por ejemplo Papelería para trabajos escolares o Ingredientes para preparar la comida mencionados en el punto anterior. Por ello es necesario priorizarlos, es decir, asignarles un nivel de importancia Con esto vas a ganar dos cosas:

  •  Vas a poder ajustar tu presupuesto familiar con aquellos gastos que son necesarios, de manera que desde el momento de recibir el pago de tu salario puedas contemplarlos dejando así de formar parte de los gastos hormiga.
  •  Serás sensible respecto a dónde y por qué se te está yendo el dinero, además de saber cuánto es lo que se te está yendo. Con esto podrás estar prevenido en los momentos que tu propio registro te indica que eres proclive a realizar gastos hormiga, además de contar con la motivación de lo que puedes lograr si contienes tu impulso de comprar y ahorras ese dinero.

4) Ahorra en vez de gastar

Y ése es precisamente el cuarto y último paso: Lleva contigo una cartera o monedero pequeños, de manera que cuando tengas la determinación de comprar algo que según tu propia prioridad no es necesario, saca el dinero de tu bolsa pero, en vez de pagarle al tendero, guarda ése dinero en el monedero pequeño y vuelve a colocar el producto en su lugar, para finalmente depositar en tu cuenta de la caja de ahorro para trabajadores lo que hayas logrado ahorrar durante la semana. ¡Listo!

¿Qué te mereces un cafecito de recompensa? Es posible, y es recomendable que te premies a ti mismo de vez en cuando. Sólo no se te olvide anotarlo en tu registro de gastos y verificar que no te estés en realidad consintiendo a cada rato.