EXISTENCIA, MUNDO Y HUMANIDAD / El paisajismo del alma

MURIEL FRIAS HIDALGO
MURIEL FRIAS HIDALGO

Muriel Frías Hidalgo [email protected]

La presencia del ser humano en el cosmos es la historia de otra masa excelente surgiendo de entre las sombras. Puede que la vida como un Dios nos haya hundido a todos en el tiempo y se ha quedado aislada en la eternidad, sola en el infinito.

El salvador de este universo es un soldado que se ha unido al enemigo por la remota posibilidad de que existe un peldaño de banda y eternidad en nosotros.

Todo será diferente cuando empiecen a emigrar del campo a la cuidad para comprar frutos de los coloridos que produzca el negro asfalto futurista y el calor del pueblo.

Cuando las personas huyamos hacia los lugares donde ronde un colibrí y los cuervos junto a los murciélagos sean los aviones de carga natural que trafiquen gratuitamente sembrando la tierra ¿habrá paz?

Ya que por ahora vivimos en un mundo donde existe la guerra fría, el hielo seco, el metal líquido y el espionaje industrial. Entre otras cosas como estas que, igual me suenan tan irracionales e insufribles.

De cierta manera somos una “estéreo conciencia” que dentro de su imaginación busca lo más real posible y aferrarse a esa Fe hasta conseguir un rayo de luz muy tenue pero similar a la oscuridad que vio dentro. Y si es que hay algo muy adentro en el cuerpo en sus ligamentos y conjeturas, parece no revelarse asimismo por protección a ser descubierto por completo. Va dejando ya poco a poco un suave ruido que en el silencio seguimos hasta creer encontrar y contemplar sin miedo a perder.

Nos va educando la existencia de que vivir no es la vida, puede que Eso sea otra cosa. Nos enseña que sentir miedo es sentir algo. Nos pregunta que si hay algo dentro que no se poder cuantificar o cualificar ¿dónde lo engendramos? La existencia nos enseña que no hay vínculos inquebrantables, ni cosas que no se puedan vincular. Que vivir es nave del mar con razones de sobra para navegar y que si en algún lugar existe una puesta de algún sol entonces allá se puede construir otros mundos. Por lo menos yo he aprendido que siempre existe un error probable aunque se esté totalmente en lo cierto.