EXISTENCIA, MUNDO Y HUMANIDAD / Homenaje a todo el que ha sido y será olvidado

Muriel Frías Hidalgo.

Muriel Frías Hidalgo / [email protected]

En la guerra fallece mucha gente bajo el humo de la pólvora y los pedazos calurosos de una ciudad que perdió su belleza, su conciencia virginal y la inocencia que una vez fueron las herramientas que limitaban el caos. Ciudades que entierran a sus ciudadanos sin darles “santa sepultura”. En donde desaparecen aquellos que nunca fueron vistos, bajo el fuego de un calor que arde por días. Y que hay de quienes vivieron por años despejados del asfalto entre las montañas sintiendo el viento y escuchando las aves que al volar desafían los límites de mortalidad. Esos que pudieron haber muerto en simpatía con el silencio y la soledad. Rodeados de una multitud de bosques, los únicos que marcharon en su funeral. En honor a la memoria de aquellos que no hay quien conozca. Que vivieron la vida más pacifica del mundo, cotica o normal. Aunque con tan solo media docena de amigos y sin descendencia que mantuviese con vida a la hija mayor de Gregor Johann Mendel.
En honor a ellos, que ya no son recordados, no se menciona palabra que los traiga a la memoria, no son siquiera un susurro de alerta en el viento. Honrando la memoria de estos que ya no pueden ser memorizados. Porque no están en la historia, no dejaron una marca indeleble, es como que no estuvieron alguna vez aquí.
¿Quién los recordara por saber alguno de sus nombres? Pero, los nombres se repiten tanto. Hoy tú eres Antonio/a pero, mañana o en otro lugar Antonio/a es otra persona. Sin embargo, me pregunto: ¿Y la gente? ¿Por igual se repite? ¿Se repetirán aquellos que no sabemos quienes son, quienes fueron o quienes pudieron haber sido? Esos que han fallecido o viven de incognitos en la vida, en la invisibilidad. Arrumados como tronco viejo, en medio de un bosque. O sentados bajo una tenue bombilla, en un rascacielos justo en el centro de la ciudad. ¿Quiénes son ellos, dónde están, de dónde vienen, a dónde van y por qué no los conocemos? ¿Del lugar de donde proviene alguien los recordara? Supongo que no hicieron algo que parezca digno de reconocimiento. No hay el que rinda homenaje a los desconocidos. Y a ti después de 500 o 900 años, ¿Alguien te recordara? ¿Alguien será capaz de probar tu existencia?