CON ESTILO / ¡Ay! El celular…

Alma Julián.

Alma Julián / [email protected]

Hoy en día se practica la tendencia de colocar el teléfono celular sobre la mesa al momento de sentarnos a comer o cenar, gesto que le quita méritos a su comensal o que podría interpretarse como que estamos pendientes de recibir una llamada que no puede ser pospuesta.
Habrá excepciones, no digo que no, pero solo en muy contadas ocasiones están justificadas. El sonido de un teléfono móvil a la hora de comer es impertinente, como la llamada, como el que hace esa llamada, como el que contesta a esa llamada.
Esta acción Interrumpe conversaciones, estropea la tranquilidad y disfrute de saborear un buen plato de comida, rompe el ritmo de los alimentos y en definitiva arruina el momento tranquilo que debería ser la hora de la comer, sea almuerzo o cena.
A esa llamada le suele seguir una conversación que no interesa a ninguna otra persona del lugar, pero que la mayor parte de ellos sigue atentamente de forma obligatoria. La comida al final no se sabe, de forma clara, si es una reunión de negocios, una tertulia de la radio o una desatinada degustación gastronómica.
Si queremos una comida tranquila, relajada y para disfrutar de ricos sabores y una buena compañía, el teléfono celular es mejor dejarlo guardado en los bolsillos, cartera o al menos, si lo lleva encima, apagado o en modo vibración. Cada cosa tiene su tiempo y su momento. La hora de la comida es para comer no para contestar llamadas o utilizar la mesa como despacho.