Episodios / En la tierra de las oportunidades

Rossanna Figueroa.

ROSSANNA FIGUEROA /
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En la tierra de las oportunidades, como muchos llaman al Distrito Municipal Verón-Punta Cana, todos los que no son, nunca han sido ni jamás serán, quieren ser. Esta frase se pone mucho más de manifiesto en el delicado mundo de la comunicación y el correcto ejercicio del periodismo.
Por qué digo ¿la tierra de las oportunidades?, porque conforme el desarrollo que ha ido mostrando esta zona, crece la demanda de profesionales de diversas áreas, muchos de las cuales están claramente definidos los profesionales en sus oficios, de acuerdo a su formación: hotelería y turismo, contabilidad, abogados, ingenieros, arquitectos, entre otros.
El vertiginoso crecimiento ha provocado, además, que crezca la oferta informativa, con el nacimiento e incorporación de nuevos medios de comunicación en formatos tradicionales y alternativos. Así, pues, muchas personas se han incorporado a los medios de comunicación en posiciones indistintas, provocando, sin intención programada, desvirtuar un ejercicio que debe mantenerse puro.
Todos los que no son: aquellos que con o sin formación académica, han visto en los medios de comunicación la oportunidad de ascender y obtener reconocimiento social; lo que no es un postulado de la comunicación social.
Nunca han sido ni jamás serán: se trata de aquellos que literalmente han fracasado en sus intentos profesionales o personales, y de buenas a primeras también ven en los medios de comunicación el trampolín para dar el salto y tratar de abrirse puertas a nuevas oportunidades.
Con esto no estoy juzgando a nadie en particular. Sólo hago una pausa para pensar el daño que muchas personas con responsabilidades de dirección en los medios, así como otros sin la mínima capacidad de análisis o de reflexión forman la mayor parte de los que hoy “hacen comunicación” en Verón-Punta Cana.
Lo saludable en este sentido, sería que como han descubierto una vocación profesional al llegar a “la tierra de las oportunidades”, y les han dado la oportunidad de “hacer comunicación”, que por lo menos muestren respeto por una disciplina académica que amerita de muchas horas de clase para que el profesional haga reverencia a un ejercicio equilibrado de la comunicación.
Quizás, como siempre me ha gustado el Derecho, algún día quiera subir a estrado. Ese día, los profesionales del área me acordarán que deberé tener preparación y licencia para ello.