EPISODIOS / Cuando un amigo se va

Rossanna Figueroa.

Rossanna Figueroa / [email protected]

Decir adiós a un amigo es difícil, por eso prefiero decirle hasta luego al doctor Félix Larocca, quien lastimosamente para mí, su esposa Meg, parientes y amigos nos deja, como dice Alberto Cortez en su emblemática canción “Cuando un amigo se va”, realmente un espacio vacío.

Es que el doctor Larocca era un ser humano excepcional, no por su condición de profesional de la salud y de la conducta, sino por sus dotes de humanismo y entrega en servicio a los demás, pese a sus 80 años. Siempre estaba dispuesto a ayudar a quién lo necesitara, casi siempre sin el valor pecuniario, pues la mística de entregarse lo llevó a estar ahí, para todos, sin importar clase social o procedencia.

En lo particular, extrañaré su disciplina y el cariño que me dispensaba.  Disciplina, porque cada jueves, a las 8:30 de la mañana, en mi correo electrónico había un mensaje del doctor Larocca que decía: “aporte para el jueves equis”, es decir, para la semana siguiente.  Esto significa, que desde que chequeaba que el periódico ya estaba circulando, de inmediato enviaba su colaboración de salud denominada “Fases, Etapas y Reflexiones”, en donde exponía temas meramente clínicos y que concitaron la atención de miles de personales a nivel nacional e internacional.

En lo personal, son muchos los episodios que de manera personal podría contar sobre la hermosa relación que pude conquistar con el doctor Larocca y con su esposa Meg, que realmente el espacio de esta columna quedaría corto.

Me satisface haber sido más que la directora del periódico en donde publicaba sus artículos, la amiga y, más aún, casi una hija, pues no había momento de mi vida que le llamara o le visitara que no me recibiera con la tierna frase: “dime mi hija”.  Así era el doctor Larocca.

Este será un adiós pasajero, pues tengo la confianza de que cuando parta de esta vida terrenal, así como el doctor Larocca me encontraré con otros tantos amigos que, por su afabilidad y entrega al servicio, han dejado un espacio vacío en mi vida.

Un beso grande doctor Larocca, donde quiera que esté.