ENMIENDAS DEL HOMBRE / Portadores del optimismo

Ángel Leonardo Rojas Peralta.

Ángel Leonardo Rojas Peralta / [email protected]

El hombre en su vivir se ve obligado a los cambios, éstos a su vez conllevan pérdidas y ganancias, sonrisas y tristezas. Los éxitos son precedidos de fracasos, las equivocaciones son muestras de la búsqueda de respuestas, incluso el mal obrar es fruto de una intención tras un bien. La existencia, un proceso de evolución permanente de lo físico y lo intangible.
Así consientes de los altibajos, podemos adquirir cordura para no dejarnos gobernar por la ansiedad o la desesperación. Todo, bueno o malo, comienza y termina, lo absoluto de alguna cosa no existe en este mundo, nada está tranquilo, nada sucumbe en una simple espera sin respuestas. Un evento puede prolongarse más que otro en el tiempo, sin embargo, concluirá inevitablemente.
Siendo todo así, porqué afanarse en preponderar el mal, acreditar solo las consecuencias fatídicas, hacer ley los comportamientos malvados, dar como un hecho los desenlaces desfavorables. Pues, sin negar el lado oscuro, la luz existe.
Personalmente, atravieso por momentos desafortunados, obligado a una espera que parece no tener fin, humillado por las carencias, relegado a la inutilidad por los que solo ven lo que les sirve de provecho. Sin embargo, y en plena conciencia, una vez decidí hacer de la sonrisa mi estado natural, adopté la actitud de ser feliz amparado en la fortaleza que brinda la fe. La esperanza, convertida en un bálsamo sin igual, restaura mi lucidez para entender que todo cambiará, y en esos cambios habré de disfrutar la aventura de nuevos males y remedios.
Las efemérides sinuosas son las que dan el justo valor a lo que somos, escenario y telón de nuestras representaciones, así no sean aburridas y sin sabor. Es por ello que cada amanecer debe permitirnos el disfrute pleno de las nuevas experiencias, la emoción de afrontar los retos que habrán de develarse.
Optimistas siempre, incluso ante la mayor pérdida, frente a cualquier agravio, pues todo lo que puede acaecer no es más que una escena lógica de un filme invaluable, tu vida. Energiza con actitud tu entorno, brinda tu mejor versión, hazte heroico al prevalecer, brinda a los demás entusiasmo, hazte protagonista de las soluciones, sonríe siempre. El arpa de la vida, de cuerdas tensas, espera de tu obrar para producir armonía, obra con la atención artística de entonar acordes que combinen entre sí. Los tonos altos y bajos, graves y agudos a ello deben su existencia.