ENMIENDAS DEL HOMBRE / Los hombres que nos hacen falta

Ángel Leonardo Rojas Peralta.

Ángel Leonardo Rojas Peralta / [email protected]

Hace varias noches recibí la hermosa visita de una pareja de amigos, mis hermanos en la fe a decir verdad, y de ellos recibí un presente que esperaba desde que el Señor me permitió aprender a leer y escribir: la oportunidad de transmitir mis ideas a través de tinta y papel. Compartir con otros el sentimiento de no estar solos en esta batalla existencial diaria.

Me inclino en ideas a mi género, hombres que necesitamos enmendarnos en la vida, en un ejercicio íntimo y personal, sin recriminaciones de segundos, sin presiones. Basta con la necesidad de ser nuestra mejor versión.

Siendo los desaciertos predominantes en mí transcurrir, las carencias han nutrido la experiencia, y hoy puedo convenir con usted, sobre el tipo de hombre que hoy nos hace falta.

Desde luego, nos hace falta ser hombres más espirituales, uno que ame a Dios y sea líder espiritual de su familia, con ello muestre a estos su amor sin egoísmo y sin orgullo, siendo para los mismos su servidor, al atender sus necesidades sin anteponer las suyas.

Nos hacen falta hombres capaces de reconocer sus errores, sin miedo a pedir perdón, especialmente cuando falta ante su compañera e hijos. Que se atreva enseñar a sus hijos, en base al ejemplo, siendo un proveedor que se rige por principios. Quien proteja a los suyos no solo físicamente, sino emocionalmente. Sin ser infalibles, levantarse siempre tras cada caída, y no temer a pedir ayuda, siguiendo vehementemente la ruta de ser mejor cada día.

Necesitamos, aquellos que se manejen con cortesía, sin insultar, de los que con mediar no arriesgan su autoestima. Los que siendo responsables evitan las justificaciones, pues el gran tesoro de la vida es el tiempo y este es tan corto que no merece ser desperdiciado en lamentaciones.

Necesitamos, rostros sonrientes a pesar de temporadas adversas, optimistas frente a la desgracia; pechos que respiren profundo antes que erguirse en pleito; labios que brinden cortesía al oído; manos que acaricien antes de herir; intensiones de intentos antes que la rendición; almas que no piensen en morir, sino en vivir.

Se hace necesario hombres tolerantes y admiradores de las cualidades de otros, con hombros firmes para sostener al necesitado, de corazones compasivos; los que no se esclavizan por el dinero, el poder y la corrupción.