ENMIENDAS DEL HOMBRE / Definiendo prioridades

 

Ángel Leonardo Rojas Peralta.

Ángel Leonardo Rojas Peralta /
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He cometido el “error” de vivir con mucha pasión todo lo que hago, involucrándome en las cosas hasta un punto que las hago personales. Cuando me involucro en algún proyecto las horas pasan y mis jornadas de trabajos son de más de 12 horas continuas, desatiendo mi alimentación, exijo con cierta desproporción, me convierto en alguien que se irrita con facilidad cuando los resultados no están de acuerdo a lo planificado. De alguna manera, veo a la mayoría de las personas como ineficientes y despreocupadas, siento que muy pocos se comprometen a los fines propuestos.
Adictivamente, me molestan las llamadas telefónicas mientras trabajo, soy incapaz de pasar algún texto para saludar, mucho menos respondo mensajes de las redes sociales, pues considero que es una irremediable pérdida de tiempo. Consolidar amistades solo es prudente tras algún propósito. Que alguien pretenda involucrarme en alguna charla trivial me parece ofensivo, pues hay objetivos que lograr. Todos los días son lunes, los feriados se convierten en desaprovecho.
Ese carácter desproporcionado me convierte en una persona poco tolerable, conflictiva. Entonces termino tratando de imponer mis ideas, y con ello recurro a tonos indelicados, confrontaciones que me alejan de los beneficios por los que he luchado, terminando con frecuencia sin nada en mis manos, y alejado de los verdaderos amigos.
Me preocupo entonces porque no podré cumplir con los compromisos contraídos, vuelven a abrumarme las cuentas, cómo mantener la familia. Mi mujer, mis hijos, los más importantes para mí, por quienes me esfuerzo… Oh!… Dios… Entonces logro despertar de mis tonterías.
Tomamos como excusas nuestra familia para acciones desproporcionadas, cuando en estas acciones son la pareja y los hijos nuestras propias víctimas, los desatendemos, casi no dedicamos tiempo de calidad con ellos por el agotamiento, pensamos tanto en el trabajo que se nos olvidan con frecuencia las frases: “Te amo”, “te necesito”, “adoro estar a tu lado”.
Tratamos de llenar nuestras insuficiencias comprando cosas y cubriendo gastos. Algunos más osados creen que llenan algún espacio cuando acompañan a sus hijos a algún evento: los hijos en lo suyo, ellos pegados a una pantalla que los mantiene al día en lo realmente irrelevante.
Es esta familia la que nos consuela, nos recibe cuando nos damos cuenta que en nuestros afanes somos simples piezas desechables, útiles solo mientras rendimos beneficios para la “empresa”. Entonces, ¿cual habrá de ser nuestra prioridad, ganar éxitos para la soledad o conservar el extraordinario tesoro de brindar y recibir amor?… Amigos de negocios o hermanos para siempre.