ENMIENDAS DEL HOMBRE / Cuidado con el chisme

Ángel Leonardo Rojas Peralta.

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Con frecuencia suelo ver personas que gustan de que otros le cuenten para estar enterados de todo a su alrededor y toman decisiones en función de esos comentarios. Pretenden usar como estrategia ventajosa la tendencia al cuento de muchas personas, así convierten el chisme en parte fundamental para sus acciones. Tendencia curiosa es también nuestra propensión a dar como bueno y válido todo lo publicado o dicho en los medios de comunicación, hasta en las redes sociales, sin validar en absoluto la veracidad de la noticia u opinión, sin tomarse el tiempo de establecer las razones que llevan a la información. Así con frecuencia se destruyen reputaciones, descalificamos a las personas, causamos daños extremos.
De alguna manera nos apoderamos del derecho de enjuiciar a otros, sustentados en murmuraciones, llegando al extremo de generar repudio y odio hacia personas que no conocemos realmente, que no nos han hecho daño alguno, que siquiera influyen en nuestras vidas directamente. Calificamos a las personas, la etiquetamos por el hecho de que no piensan como nosotros, porque difieren nuestros intereses, llegando al extremo de agredirlas verbal y físicamente. En los casos más siniestros, tejemos una red para las confabulaciones y el descrédito.
Entiendo que una cosa es tener una opinión respecto a los actos de alguien, otra respecto a la persona en sí misma. Existen acciones que deben ser denunciadas y corregidas, sin embargo, no necesariamente esto debe satanizar al transgresor, ya que todos y cada uno de nosotros cometemos errores con o sin intención, en algún momento podemos tener debilidades y ser infractores, sin embargo esto no nos descalifica para existir.
De acuerdo a Sócrates, hay tres cosas a tomar en cuenta para combatir las manipulaciones generadas por los chismes: comprobar si la información es la verdad, ver si esta es una buena o mala información respecto a una persona, y luego determinar si el enterarnos de esto nos resulta útil. Una información sin confirmar, que desmerita y sin utilidad, solo es generada por quien persigue intereses particulares o quien disfruta la maldad del chisme.
Por experiencia ya vivida he comprobado que los mejores resultados se obtienen sin imposiciones de ideas, sin argumentaciones banas y sin discusiones calificativas que agredan.